Nos guste o no, todos esos pseudofans de Tolkien que no saben quien es Tom Bombadil han venido para quedarse (al menos, durante las 15 semanas lunares que dura una moda, de media), así que lo mejor es aprovechar para ganar adeptos a la causa, no sea que por la pataleta acabemos convertidos en símbolos caducos como los rastafaris… tiemblo de sólo pensarlo.
Queréis ser frikis, ¿eh, amigos modernillos? Pues no perdáis ocasión. En primicia y en exclusiva, A metro escaso del cinismo os ofrece un sencillo curso de frikismo en cinco cómodos pasos:1.- Busca la librería especializada en cómics y juegos más cercana a tu casa. Permanece allí todas las horas que hagan falta hasta que el librero ya no te intimide y entiendas el patrón de conducta de los demás clientes.
2.- Cuando veas una película de incluya combates de espada, recuerda gritar: ¡Crítico! cada vez que el protagonista elimine a un enemigo de un solo golpe.
3.- Regístrate en un foro de internet. La temática da igual siempre y cuando más del 40% de los usuarios tengan elfos y/o personajes de manga como imagen avatar. Escribe mensajes al menos 10 veces al día y quéjate por todo.
4.- Cómprate cuatro o cinco camisetas en www.ropafriki.com y otros tantos pantalones vaqueros de mercadillo. Tira el resto de tus prendas y recuerda no cambiarte muy a menudo.
5.- Elige una película que haya ganado más dinero por venta de merchandising que en taquilla … o un cómic (vale cualquiera)… Extrae diez o doce frases lapidarias de los diálogos y repítelas compulsivamente en tus conversaciones. “Confía en la fuerza, joven padawan” “Ya sé kung-fu”, etc.
Y, sólo esta semana, como promoción especial, el autor de estas líneas, considerado friki total por fuentes fiables, se alquila como acompañante para fiestas, bautizos y comuniones. ¡Por sólo 50 euros la hora, presume de tener un auténtico amigo raro-raro! ¡Estarás más a la moda que nadie!... ¿Ha colado? ¿ha colado?
No, bueno, ahora en serio. Dirán lo que quieran, pero cuando llevo a una chica a mi casa lo normal es oír: “¿pero todo eso de la estantería son cooomics?”. Y no, por ejemplo: “vaya, ¿tienes lo último de Muñoz y Sampayo? Gran obra, mala edición”. Cuando me suceda lo último, me creeré que ser friki está de moda.
Y, además, me casaré con ella.
