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14.11.07

Otra forma de decir: "¿Por qué no te callas?"

Pues sí, la Casa Real tiene otras formas más sutiles de preguntar: "¿Por qué no te callas?" 3.000 euracos de multa para Guillermo y Manel F. por el chiste de los borbones. Ninguna sorpresa, vaya. Ya que el delito de injurias a la Corona existe en el Código Penal, el juez va, lo cumple, y pone una multa. La decisión ya estaba tomada desde el momento en que se secuestró la revista, pena mínima y a ir tirando sin despeinarnos. ¿O alguien se esperaba otra cosa?

Lo grave es que ese delito exista, y que se aplique sobre el humor y no sobre el insulto. Lo grave es que es que algunos sólo se acuerden da la Igualdad de todos los Homo Sapiens cuando tienen que votar los nietos y los sobrinos políticos de los emigrantes. Lo grave es que se diga y se repita que la ofensa está en sacar a los de Asturias follando, no en que el chiste diga que no trabajan. Porque, vamos a ver, todos sabemos que no trabajan, pero es curioso que su ejército de lameculos no intente siquiera rebatir el argumento. Cosas peores han hecho, como intentar convencernos de que un Rey es más legítimo que un gobernante elegido en democracia, por bizarro que sea este.

En fin, poco más puedo decir que no haya dicho ya Manel en su viñeta de hoy en Público. Sencillamente sublime.

P.D.- La manipulación de la portada no es mía, que soy un ñu con el Photoshop. Es de Chexire, así que los aplausos a él.

P.D.2- Sí, ya sé algunos esperan que cuente algo sobre mi nuevo curro, pero de momento, mis labios siguen sellados hasta que se lance el proyecto. El caso es que aún en proceso de adaptación a los nuevos horarios, por lo que me cuesta bastante sentarme a escribir. Y, no, no me he olvidado de su meme, señor Moucho. Prometo que será lo próximo que escriba.

19.10.07

Death Note

¿Es la pérdida temporal de la capacidad de escritura una enfermedad diagnosticada? Porque llevo una temporada que no doy juntado una letra con otra, fuera de la puñetera rutina del diario en gallego más importante de Los Ángeles a Vladivostok (por la ruta larga). Pero dejando a un lado mis patéticos lamentos, he contraído un compromiso con ustedes, queridos lectores, y me dispongo a cumplirlo aunque me cueste redactar doce borradores. Tengo que hablarles de la otra serie de la que me he vuelto yonqui. Tal vez el título les diga algo: Death Note.

Se trata de uno de los últimos existazos del shonen, el manga para chicos (o eso dicen los japoneses, porque yo conozco a varias chicas a las que les gusta), obra del dibujante Takeshi Obata y del misterioso guionista Tsugumi Ohba. Cosa rara, en Japón, que repartan las tareas de escribir y dibujar como en Yanquilandia.

El caso es que en los foros adecuados hay mucho ruxe-ruxe con esta serie desde antes de que se empezara a publicar en castellano. Sin embargo, yo, que soy hombre de poca fe, pasé mucho de ella porque el argumento no me convencía. Resulta que Light Yagami, un adolescente (japonés, claro) se encuentra un buen día un cuaderno tirado en el patio de su colegio y lo recoge. Esto, que en la vida real no pasarí
a de ser un pequeño hurto, se convierte en un berenjenal cuando el tipo descubre que lo que tiene entre manos es en realidad un cuaderno de muerte, un Death Note, que pertenece a un shinigami (espítitu de muerte) y que tiene la capacidad de liquidar a cualquier persona cuyo nombre escriba en sus páginas. Así que el bueno de Yagami decide convertirse en juez y verdugo y ejecutar sumarísimamente a todos los criminales del mundo.

Evidentemente, Death Note se ha convertido en un icono 'emo', no hay más que ver la pinta de algunos personajes para deducirlo. Y como para mí los iconos 'emo' van indisolublemente asociados a Victoria Francés y sus vampiresas ñoñas, no estaba yo muy dispuesto a leerme la serie . Prejuicios y tal, para que negarlo. Pero como septiembre es un mes malo en novedades, y los hijosdeputa (hay que decirlo más) de Astiberri no acaban de publicar el cuarto tomo de Bone, un día piqué y me llevé el primer tomo. Y no veas tú que sorpresa.

Porque resulta que Death Note es en realidad, una excelente historia de detectives, en la que el verdadero motor de la trama es el duelo de intelectos que se establece entre el tal Light Yagami y L (sí, L a secas) un detective de fama mundial que intenta descubrir quien es el tipo que les está provocando infartos a todos los robaperas del mundo. Uno oculta sus pasos y sus métodos mientras el otro tira del hilo para acorralarlo, en una durísima partida de ajedrez sin tablero. Una curiosa trama en la que el suspense no está en descubrir al asesino, sino en ver como se las arregla el asesino para no se descubierto. Y funciona de maravilla, con varios giros argumentales endemoniados y bien hechos que mantienen siempre el interés elevado.

Bueno, casi siempre, porque hay momentos de bajón en los que el nivel de sospecha llega hasta el absurdo, tipo:
L: ¿Vas al baño, Light?
Light: *medita* ¿Por qué me pregunta ahora si voy al baño? ¿Sospecha que tengo una hoja de la libreta dentro del rollo del papel higíenico y voy a matar a alguién? ¿O deducirá que ayer cené tailandés y me sentó fatal? ¿Lo dice porque quiere ir él? ¿Debería no ir al baño, aunque me estoy cagando? ¿Se habrá dado cuenta de que llevo un cuarto de hora pensando que contestarle?
L: *para si* Pues lleva un cuarto de hora pensando el tío. ¿Será el el asesino? ¿Tendrá la defecación algo que ver con su misterioso método de matar? Con la cara de apretón que lleva, si me dice que no va al baño , sabré que miente.
Ligth: Sí, voy al baño.
L: Mmm, eres listo, Me has dado la única respuesta que no me haría sospechar de ti ¿Ya lo sabías no?
*¡DUELO DE MIRADAS!”
Y así durante veinte páginas, que en todo caso no empañan el resto de la historia. Estas empanadas son normales en una serie tan larga.

El dibujo, por su parte, es sencillamente magistral. Takeshi Obata tiene un estilo muy realista que le sienta a la historia como un guante, y un pulso narrativo capaz de conseguir que las innumerables escenas de diálogos y explicaciones en las que se basa la serie no resulten repetitivas. Tiene un envidiable dominio del ritmo y sabe dosificar la información para que las páginas no resulten demasiado densas ni demasiado insustanciales. Un fiera, vamos.

Os recomiendo que si tenéis un mínimo gusto por la intriga le echéis un vistazo a esta serie . Y tengo buenas noticias, podéis hacerlo gratix total, porque en esta página tenéis una traducción amateur hecha por unos entrañables frikis (bueno, y también está la serie de animación, y las pelis de imagen real y las versiones de porno yaoi, pal que le gusten, que menudos son los japos explotando franquicias). Pero si os preguntan, yo no os he dicho nada.
*silbido disimulado*


24.9.07

Invencible


Permitidme hoy, queridos lectores y no lectores, que retome uno de los temas recurrentes de este blog y os dé una vez más la tabarra hablando de cómics.

Veréis, llevaba tiempo sin engancharme de verdad a ninguna serie, más o menos, desde 20th century boys.
Y por engancharme quiero decir andar yonqui perdido por saber qué pasar en el número siguiente... justo lo que me ha sucedido en menos de un mes con dos títulos distintos. Quien me lo iba a decir a mí, a mis años.

El primero de ellos es el Invencible, de Robert Kirkman, guionista al que ya tenía en buena estima p
or su trabajo en Los muertos vivientes. Invencible es una incursión en lo más clásico del género superheróico, muchacho adolescente que adquiere superpoderes y comienza a explorarlos mientras cambia su vida, una fórmula que se explota en serie desde los primeros números de Spider-Man, por eso me costó animarme a leerla, “buf, ya me sé esta historia de memoria”, me dije. Pero al final, hojeando un tomo en Zonulacatro (!¡tu frikitienda!), cedí a la compulsión consumista y me pedí los primeros números, los leí... y luego pedí todo lo publicado.

Invencible no reinventa nada, sino que coge los mejores elementos d
el género (aventura, doble identidad, amenazas mundiales, archienemigos...) y los mezcla con elementos sacados de las muchas deconstrucciones del superhéroe que hemos visto desde Watchmen (ambigüedad moral, enfoque 'realista', tragedia,...) El resultado es una extraña parodia que se toma en serio a si misma, un culebrón en toda regla con la justa combinación de humor, amor y giros argumentales.

Muy alejado del tono negro-negrísimo de Los muertos vivientes, Kirkman cuenta una historia amable, muy clásica, insisto, pero que al mismo tiempo se permite reírse de los tópicos del género (que tan bien conocen sus lectores potenciales). Por ejemplo, cuando el protagonista, Mark Grayson, visita su futura universidad con un amigo, un misterioso robot no-muerto ataca el campus. Mark desaparece un segundo, vuelve como su alter-ego, Invencible, para machacar al robot y, tras ganar la pelea, reaparece vestido de calle junto a su amigo William, diciendo algo así como “¿Ya se ha acabado? Fui a pedir ayuda..”. William no duda un momento en responderle “¡Tío, por qué no me dijiste que tenías superpoderes!”. Grande, Kirkman. A ver si alguien se decide a editar su Battle Pope.

En el dibujo tenemos al irregular Cory Walker en los primeros números, cuya peculiar interpretación de la anatomía humana es un tanto inquietante, y al clasiquííííísimo Ryan Ottley, a partir del tomo 5 español de Aleta (no, no me sé la correspondencia americana, si os interesa, os lo miráis en la Wikipedia). Ninguno de ellos es como para entusiasmarse, aunque Ottley tiene sus momentos.

En resumen, seguramente Invencible no entraría en la listas esas de “las novelasgráficas quemasmolan” que hace Pepo Pérez para la Rockdelux. Reconozco que no es una obra maestra, ni inventa nada nuevo, ni puta falta que hace. Porque estamos, amigos, ante un excelentísimo producto de artesanía, colorista, gracioso y adictivo como el sólo, lleno de personajes con los que es muy fácil empatizar, de dialogos ingeniosos y de situaciones resueltas con inteligencia. Ya quisieran los Heroes esos.

¿Y la segunda serie a la que me he enganchado? Ah, amigos lectores y no lectores. Como no quiero alargarme (más) quedará para el próximo post. Nuff Said.

21.7.07

¡Manos arriba! ¡Esto es un secuestro!

Señor juez del Olmo, pretender secuestrar una revista en estos tiempos no sólo es un gesto de autoritarismo chungo, es además una estupidez. Internet tiene ventajas más allá del acceso al porno, y una de ellas es facilitar más que nunca la libertad de expresión. Ya lo explica muy clarito Zerovacas, así que yo me limitaré a poner un ejemplo ya manido. Venga aquí y secuéstreme esto: El Jueves comenzó a publicarse en 1977, en una época mucho más difícil que esa. De aquella, a revistas como El Papús les ponían bombas los grupos de ultraderecha. Y sin embargo, El Jueves supo salir más o menos bien librado, casi siempre por la gran capacidad irónica de sus autores, pero a veces por no meterse en los temas más complicados, todo hay que decirlo. En 30 años, la revista ha estado siempre en los kioscos, cada miércoles (bueno, al principio, salía los viernes), excepto en dos ocasiones. Ya os lo cuenta El País, pero se supone que esos eran otros tiempos.

Y ahora, precisamente ahora, cuando en ciertos medios de cuyo nombre no quiero acordarme hay señores que todos los días, y sin pruebas, le llaman criminal al presidente del gobierno, el juez Del Olmo decide secuestrar un número por meterse con el principito y su señora. O no, porque si l
e hacemos caso a Guillermo, el caricaturista responsable del dibujo censurado (la idea y el diálogo son de Manel Fontdevila) , él retrató a Tom Cruise y a Katie Holmes, no a "esos en los que todos piensan". No hay mejor respuesta posible a esta patochada.

Contaba ese gran filósofo y pésimo dibujante conocido como Ivá, quien llegó a ser director de El Jueves unos añitos, como una portada suya, allá en los 90, había generado el único problema (hasta ahora) de la revista con la Casa Real. He peinado internet buscando ese dibujo, pero no hay quien lo encuentre, así que permitidme que os lo describa basándome en mi escurridiza memoria. Bajo el titular Felipe va a la mili, se ve al mencionado Borbón vestido de militar y muy alarmado, debido a que sus genitales están ardiendo. Tras él, dos soldaditoso, de esos clásicos del nasío pa matá, tenían el siguiente diálogo:
- Jo, Mariano, tas pasao con la novatada al principito.
- Ejque soy republicano.
- Ah, po entonces, fale.
Eso, amigos míos, sí que es una portada ofensiva contra la Monarquía y sus tarados representantes, como debe ser (menudo era el Ivá cuando se ponía a ofender). ¿Fue secuestrada esa revista? No, los Borbones mandaron una carta en protesta y El Jueves publicó una disculpa. Y todos tan contentos.

No entiendo, pues, a que viene esta tontería. Creo que el trabajo de El Jueves, única revista de cómics realmente solvente en España, se merece el mayor de los respetos por haber iniciado en el humor satírico a tres generaciones de lectores, por tener en sus filas a alguno de los mejores humoristas de España (Monteys y Manel F., sin ir mas lejos) y creo también que pretender acabar con chistes sobre la familia real a golpe de secuestro de revista es tan demencial como ponerle puertas al campo. Hoy por hoy, la única forma de que los humoristas dejen de hacer coñas de Borbones es exliar a los Borbones a Filipinas y proclamar la República. ¿Que tal una sentencia en ese sentido, señor juez Del Olmo?

P.D:- Hágase notar que, en la sentencia, se reclamaba el requisamiento de las "planchas" de impresión de la revista "para que no pueda volver a ser reproducida". Un buen método, si señor, para 1977. Hoy en día, con el invento ese de los ordenadores...

16.7.07

Altuna y Oesterheld

Trabajar en la sección gafapasta del más importante diario en gallego de Midgard y Asgard tiene a veces sus recompensas. Por ejemplo, que con una mínima insistencia te dejen entrevistar a uno de los grandes maestros de la viñeta de toda la vida, aprovechando que se pasa por aquí por Cangas y tal.

El texto resume todo lo bien que he sabido, mi agradable media horita de charla telefónica con Horacio Altuna, mientras se movía por Gijón en un taxi, camino a una conferencia de la Semana Negra. Ni que decir tiene que fue un placer, especialmente el rato que hablamos de Héctor Oestherheld y la generación de autores que creció en Argentina bajo su ala. Si no le di más espacio en el texto, es porque a pocos lectores les iba a importar el tema.

Pero a mi si, y por eso me hago eco en este megalomaníaco espacio. Me interesó mucho esa afirmación de que Oestherheld es el padre del cómic para adultos, ya que en los 50 había abandonado el tipo de historias juvenil-aventureras o directamente infantiles que caracterizaban al medio en sus orígenes, algo que no se haría en Europa hasta diez anos después. No sé si es cierto, o si Altuna peca de chovinismo, pero no dudo de la importancia de ese hombre que sólo por ser el maestro de Hugo Pratt dejó una huella muy gorda en el mundo de la viñeta.

Para quien no lo conozca, Oesterheld es un guionista de cómics argentino, de ideología socialista y prolífico cual muchacha del Opus a la hora de parir. Alguna de sus obras más reconocidas son
Sargento Kirk (con Hugo Pratt) El Eternauta (con Alberto Breccia) y La vida del Che (con Alberto y Enrique Breccia). Su fama en Europa se disparó, morbosamente, cuando 'lo desaparecieron' en plena dictadura militar, en 1977.

De las obras que cito, sólo he leído la biografía del Che, difícil de encontar porque todos los originales fueron quemados en Argentina, no fueran a divulgarse. En su momento me gustó, por su valor sentimental, pero no me dejó con la boca abierta. Y siempre he tenido ganas de echarle un vistazo al Eternauta, pero uno lo va dejando, lo va dejando... aigns. Me parece que va a ser una de las compras que haga en el Viñetas de este año.

5.6.07

A day in the life

Con la nariz colorada y un espumoso embotamiento mental, llego ahora de la playa, crujiente del salitre sucio del primer baño en el Orzán. Si lo habéis adivinado, estoy de vacaciones, en Lacoru, y por suerte el tiempo acompaña y me deja disfrutar de uno de los pocos placeres de los que carece Compostela, zapatearse en la arena con un buen libro y pegase unas brazadas zarandeado por las olas. Si hubiese tenido con quien echar una partida de tute cabrón, sería como volver a la adolescencia *escalofrío*.

En cualquier caso, las últimas páginas de La Rebelión de los Ángeles de Anatole France (“el hombre medio, que no sabe qué hacer con su vida, quiere no obstante tener otra que no acabe nunca”) y la conversación de mi madre sobre la interminable sucesión de desgracias familiares, fueron una aceptable compañía para estar tirado sobre el caolín del Orzán, una playa sucia y urbana, a cinco minutos cuesta abajo de casa de mis padres. Un lugar dónde, cada vez que pongo un pie, me asaltan carretillas de recuerdos, buenos y malos.

¿Anodina entrada? Sí señores, anodino quiero estar, tras haberme comido las gafapastadas del día de las Letras de Usted (17 de mayo) y el politiqueo de la campaña municipo-nacional. Brrr.

P.S.- Para que los que están en el curro no me odien demasiado, una recomendación para perder el tiempo: The Order of the Stick, webcómic que sin duda les arrancará unas risas a aquellos que conozcan el sistema D&D.

18.5.07

Cibertebeos

Vayamos hoy de modernos y hablemos de los tebeos y la web. Permitidme que categorice: Internet ha tenido dos grandes efectos sobre el mundo del cómic, aún sin haber cambiado un ápice el lenguaje de la historieta en sí mismo.

Primero, al igual que en muchas aficiones minoritarias, ha servido para acercar a los lectores, que son poquitos y están distanciados, y para crear comunidades virtuales.Los principales medios de información sobre cómics están en la red (Newsarama, en inglés, o La Cárcel de Papel y Zona Negativa, en castellano) y los blogs y páginas sobre el medio son cada vez más (ya he recomendado algunos aquí).

Segundo, han resucidado los moribundos formatos de la tira cómica y la ficción seriada. Mientras en las librerías proliferan los tomos autoconclusivos, ya que al lector le toca los huevos tener que comprar un cuadernillo de 24 páginas y esperar un mes para saber como sigue la historia, por estos pagos digitales hai muchos autores, normalmente no profesionales, que usan internet como escaparate y se montan una serie colgando una paginilla o dos a la semana. Este tipo de lectura rápida es ideal para la red y, en algunos casos, tiene éxito.

El más notable que conozco es el de Derek Kirk Kim, que empezó en internet, sigue allí, y no solo ha publicado en álbum su trabajo, Same difference (La misma diferencia) para sacarse un dinerillo, sinó que también se llevó un Eisner y un Ignazt por ella (que es como que te den un Óscar y el premio del Festival de Sundance, maomenos).

Hay más, desde luego, incontables. Sin salir del idioma castellano, que por pereza, es en el que más suelo leer, podemos destacar el genio cotidiano de La mierda ocurre, el incognoscible horror del Joven Lovecraft o el frikerío de La legión del espacio.

Y no callarme sin comentar la excelente Gone with de Blast Wave, que recientemente me descubrió la señorita lesbia. Es un relato humorístico sobre una guerra absurda que enfrenta a ejércitos de distintos colores en una ciudad postapocalíptica. Un cruce entre Esperando a Godot, Senfield y el Command & Conquer, obra de Kimmo Lemetti, un finlandés de 20 años con muy buena mano para el Photoshop. De verdad, no os la perdáis.

20.4.07

Black Jack

El de Osamu Tezuka, como el de Milton Caniff, Hergé o Alan Moore, es uno de esos nombres que hay que saberse si uno tiene un mínimo interés en el arte de la viñeta. Apodado El dios del manga, Tezuka es uno de los autores más influyentes de la corta historia del medio, si no el que más. Y no es la típica exageración del articulista, no señor.

Este es el tipo que sentó las bases de lo que se conoce como el ‘estilo manga’. ¿Los ojos grandes y redondos? Tezuka ¿Las poses dramáticas exageradas? Tezuka. ¿Las líneas cinéticas llenándolo todo? Tezuka ¿La deformación del entorno para adaptarse a los sentimientos de los personajes? Tezuka también.

Varios trabajos suyos, como Adolf, Buda o Fénix tienen colgada la etiquetita de obras maestras y críticos de todo el mundo babean al decir su nombre. Lo curisoso es que, aún sabiendo todo esto, un servidor aún seguía sin leer en serio a Tezuka *flagelación merecida*.

Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, pues me he decidido a comprar la que pasa por ser una de sus series más re
presentativas, Black Jack. Osamu era licenciado en Medicina, aunque nunca llegó a ejercer ¿para qué, sin con el manga ganaba dinero a expuertas? Pero pasa que siempre le quedó el gusanillo con eso de ser doctor, y Black Jack es un intento de matarlo. La serie cuenta la historia de un médico clandestino que opera por dinero y que está considerado el mejor cirujano del mundo. A sus manos llegan casos entre desfasados e inverosímiles, que resuelve (o no) gracias a su pericia y que suelen poner a prueba su peculiar sentido de la moralidad, ya que, aunque le guste pasar por un cabrón sin escrúpulos, en el fondo es un buenazo.

Las historias van de la fábula social (como la del barco de inmigrantes ilegales que encalla cerca de la casa de Black Jack, que tiene que curar a su capitán) a lo directamente surrealista (como la de la minúsvalida a la que el protagonista convierte en pájaro mediante la cirugía). En general mantienen un cierto encanto naif, aunque pequen de estar poco trabajadas (el ritmo de producción a-la-japonesa que tenía Tezuka no le permitía florituras).

Meción especial merece el único secundario fijo de la serie (hasta donde yo he leído), Pinako, la ayudante de Black Jack. Cuando se la encuentra, no era más que un conjunto de partes humanas sueltas dentro de un teratoma quístico. Pero el buen doctor opera, recoge los trozos, los une para formar un cuerpo y crea una persona, que desde entonces le tiene mucho cariño. La verdad es que es algo digno de Miguel Ángel Martín.

Pero, no nos engañemos, si Tezuka destaca por algo, es por su dibujo. No tiene un trazo impecable ni espectacular, pero si un estilo personalísimo, eficaz e inconfundible, que ha sido copiado en parte por mil autores posteriores. Pero, sobre todo, es un narrador fuera de serie. Como ya he dicho, el tío no era amigo de la planificación, así que cuando dibuja, lanza las viñetas sobre la página según le vienen, pasándose por el forro las leyes de composición. Y no solo consigue ser legible, sino que marca perfectamente el ritmo de lectura, se adapta a la historia y mantiene al lector en vilo, a la espera de cual será la próxima locura que se encuentre.Es eso lo que lo hace un genio.

Bueno, eso y ser, probablemente, el autor que más partido le ha sacado a la puesta en página (la distribución de viñetas sobre el papel). Cuando lo normal es que las calles (esos trocitos blancos entre una viñeta y otra) y las viñetas sean simplemente el marco de la acción, Tezuka se dice “bueno, si están ahí, vamos a sacarle partido”, así que hace que los personajes se gólpeen con la línea del marco al saltar de sorpresa, que rompan las calles a puñetazos cuando se cabrean o que la zozobra de un barco haga que las viñetas se salgan de su sitio. Es un camino explorado por muy pocos autores.

7.3.07

"No voy a ir con usted..."

Una isla del Pacífico. Muchos muertos en las últimas páginas. La I Guerra Mundial.

Ella, una jovencita, se marcha en un ferry, de vuelta con su familia millonaria. Él, un cínico, se acerca a despedirla en su pequeño barco. Se saludan. Durante toda esta historia se han mirado mucho, se han hablado poco y no se han tocado nada. Él juega con el collar de flores melanesias que le acaban de regalar y rompe el silencio:

- Estás muy bonita. Me recuerdas a un tango de Arolas que escuché en Buenos Aires, en el bar de la Parda Flora.

- Será porque me parecía a alguna que había allí.

- Precisamente porque no te pareces a ninguna, me gustaría encontrarte en todas partes.

- ...
- ...

- No voy a ir con usted, Corto Maltés.

- Ya lo sé. Adiós, Pandora.

Paráfrasis de La Balada del Mar Salado, de seguro, uno de los mejores tebeos del mundo, que cumple ahora 40 años. Sí, parece que 2007 viene llenito de efemérides viñeteras. Felicidades, Corto, te conservas como el primer día.

22.2.07

Point Blank / Sleeper

Hace ya tiempo que las editoriales yanquis han visto que no es bueno dejar que gente como ROB!, TODD! o JIM! le ponga letras a las viñetas (aquellos 90...) y se han decidido contratar a guionistas profesionales para hacer historias de verdad . Los lectores han quedado contentos, en general, y han pasado a protestar por otras cosas, como las ventas del manga o la plaga del decompressive storytelling. Pero eso es otro asunto.

Aquí venía yo a hablar de uno de esos profesionales de las letras, Ed Brubaker, del que hasta hace poco, no había leído nada. Su Gotham Central y su Catwoman pasaban por ser excelentes relatos de género negro insertados en la parafernalia superheróica, pero los dejé pasar por ser series largas, repitiendo el mantra que uso para disuadirme de compras compulsivas: haypocodinero-nomecabenenlastantería. Pero eso también es otra historia.

Al final, los bandidos de Norma consiguieron hacerme picar con la publicación de Point Blank, una miniserie de 2002 ambientada en el irregular Universo Wildstorm. Brubaker recupera a un personaje bastante chungo, Cole Cash, alias Grifter, que hacía de pistolero solitaro cliché dentro de los WildCATS, y lo mete de lleno en una trama de espías, chantajes y engaños. Cash acepta una petición de John Lynch, director de una de esas organizaciones ultrasecretas que abundan en el gobierno de EEUU, para que le cubra las espaldas en una serie de misiones sucias y delicadas, cuya finalidad desconoce. Pero antes de que Cole llegue a enterarse de nada, alguien le pega un tiro a Lynch y lo deja en coma. Así que el que hasta ahora era sólo matón y pistolero, tendrá que hacer de detective para vengar a su amigo. Y hasta aquí puedo leer sin destripar nada.

En Point Blank, Ed Brubaker zarandea a Cole Cash, y al lector con él, por un laberinto de humo y espejos muy bien hecho, donde las sorpresas y las trampas funcionan. El dibujo de Colin Wilson, un inglés de la escuela de Jean Giraud, es en este caso una herramienta al servicio de la historia, correcto, bonito y funcional (salvo el color, que es un pelo chillón de más para una historia tan noir). Por si no se nota lo bastante, aclaro, me ha encantao.

Y no he debido de ser el único, porque en 2003 los señores de DC le encargaron a Ed que siguiese con la serie. Era difícil mantener a Cole como protagonista, así que Brubaker, alabadas sean sus meninges, optó por basar la nueva trama en los cabos sueltos. En Point Blank descubrimos la existencia de una misteriosa y conspiranoica organización criminal en la que John Lynch logró infiltrar a un agente doble. Ese pobre hombre es Holden Carver, un antiguo espía de élite, y todo el mundo cree que es un traidor, excepto Lynch. Pero, vaya, malas noticias, al final de Point Blank, Lynch sigue en coma.

Así empieza Sleeper, con un Holden Carver que ha ascendido en la cadena de mando de la misteriosa organización esa, pero sigue sin tener ni idea de sus verdaderos objetivos y, lo que es peor, no tampoco tiene ningún contacto en el bando de los ‘buenos’ al que pasarle la información que consigue. Un ambiente ideal para una paranoica trama de espías.

Carver, además, tiene un curioso superpoder. No siente dolor y se recupera casi inmediatamente de todas las heridas que recibe ¿Bonito? No, no tanto, porque luego, cuando toca a alguien, le transmite el sufrimento que debería haber padecido él, pudiendo incluso llegar a matarlo sin dejarle marcas físicas . Por lo tanto, es el asesino perfecto.

En Sleeper, los lápices son cosa de Sean Phillips, que está en pleno estado de gracia y logra gestionar de forma impecable la gran cantidad de saltos temporales que Brubaker introduce en el guión. Los trazos de Phillips son menos bonitos que los de Colin Wilson, pero logran darle a la serie una adecuada atmósfera oscura y opresiva. Su narrativa es sencillamente para quitarse el sombrero, vedlo:

Lecturas muy recomendadas, ambas las dos.

14.2.07

Red Letter Day

Dejadme que conmemore la efeméride. No soy muy de celebrar días señalados, pero hay algunos que me conmueven, que me hacen reflexionar sobre los cambios y que señalan como losas votivas los puntos importantes del calendario.

Sí, sí, yo también tengo mi corazoncito, y disfruto con cosas que no cabría esperar a simple vista. No todo van a ser superhéroes finiseculares, historias de serie negra y ‘slices of life’. Porque uno tiene que ser consciente de dónde surgen esos pequeños trucos que hacen que el mundo gire, tan importantes y tan ignorados siempre, ante mayores fuegos de artificio

Por eso, permitidme brindar simbólicamente porque ayer fue el 70 aniversario de la creación del Príncipe Valiente.

¡Gracias, Harold Foster! Sin ti, la narrativa secuencial nunca hubiera sido la misma.

...
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¿O de qué demonios pensabáis que estaba hablando?

12.1.07

Bone

Esta es la historia de tres primos, el valiente Fone Bone, el desquiciante Smiley Bone, y el avaro Phoney Bone, que vivían tan tranquilos en su Boneville natal hasta que un tejemaneje de este último provoca que sus convecinos lo expulsen, emplumado y sobre un raíl. Los otros dos van con él, para ayudarlo, y terminan por perderse en el desierto, llegando a un misterioso valle que ningún Bone había pisado antes (o casi). Allí hay humanos, dragones, zarigüeyas e insectos hoja parlanchines y vacas de carreras. También están las feroces (y estúpidas, estúpidas) monstrorratas. Y el misterioso Encapuchado. Vamos, ideal para una aventura.

Esto es Bone, probablemente es la mejor historieta juvenil publicada en las últimas décadas, escrita, dibujada, y autoeditada por Jeff Smith entre 1991 y 2004. Con claras influencias de Walter Kelly y Carl Barks, Smith narra el periplo de los Bone, tres personajillos que acaban convertidos en héroes por accidente a lo largo de 1.500 páginas de tebeo, en una saga que suena a lo de siempre (humor, romance, peligros y malo misterioso) pero que al mismo tiempo está dotada de un inconfundible toque personal.

Los tres protagonistas son la sal de la serie, pues, aunque ninguno de ellos es muy original, la forma que Smith tiene de hacerlos interactuar les da una tremenda chispa. Digamos que Fone Bone es Bilbo Bolsón (un tipo tranquilo al que persiguen los problemas), Phoney Bone es el Tío Gilito (un capitalista obsesionado con conseguir dinero de cualquier forma) y Smiley Bone es un Groucho Marx un poco light (con más de puñetero y menos de filósofo). Metedlos a todos en un saco e imaginad lo que sale.
El dibujo es lo que acaba por hacer de Bone un gran tebeo. Muy contenido, cada línea en su sitio y ningún exceso, con una excelente capacidad para manejar la transición entre viñetas, que llega a alcanzar momentos geniales en las persecuciones de las estúpidas, estúpidas monstrorratas a Fone Bone o en la célebre Gran Carrera de Vacas.

Hay que señalar que Smith fue uno de los principales culpables de que se pusiese de moda la narración descomprimida, que consiste en ralentizar la acción y contar menos cosas en cada página (por influencia del manga). Hay quien odia este recurso y hay a quien le encanta, ¿y a mí? Pues mire, según se use, y en Bone, salvo momentos puntuales, funciona bien.

Astiberri está ahora reeditando esta obra de Jeff Smith en tomos un tanto caros, pero muy fonitos, con las páginas coloreadas por Steve Hamaker especialmente para la ocasión. Ahora que ya ha pasado la Navidad y podéis consumir sin cargo de conciencia, os recomiendo que si tenéis algún sobrino, ahijado, nieto, o criatura en adopción en edad de jugar con la PSP, pero moderadamente interesado en la lectura, regaladle un Bone. Si tenéis algún amigo gafapasta que presume de entendido en tebeos, regaladle un Bone. Si queréis enganchar a alguien al mundo del cómic, regaladle un Bone. Y si no, regaláoslo a vosotros mismos, demonio, que merece la pena.

19.12.06

¡Leed comics!

¿Es este otro post rápido y facilón? Pues sí. Perdonadme, pero no he podido resistirme.

Más en El Blog de Jotacé.

18.12.06

Melvin contra E.T.

Érase una vez un dibujante de cómics catalán que trabajaba como mercenario para diversas revistas por el mundo adelante. Un buen día de 1975, la Warren le mandó un guión en el que salía Melvin, un extraterreste malicioso, y nuestro hombre lo dibujó así:
En 1982, un director judío estrenó unha película sobre un extraterrestre ñoño al que le brillaba un dedo. Su jefe de efectos especiales, un italiano, lo diseñó así:Al dibujante de cómics catalán le mosqueó el parecido, e intentó ponerse en contacto con el director judío para pedirle explicaciones, pero sólo consiguió que pasaran de él. Cabreado, quiso ir a juicio, pero ni tenía pasta ni podía juntarla. Como era diabético y se daba a la mala vida, murió de un derrame cerebral en 1986.

Este dibujante se llamaba Joaquín Blázquez, y su historia es un triste ejemplo de la forma de gestionar lo derechos de autor que se estilaba en la industria del tebeo ibérico. Unos señores están haciendo un documental sobre el tema, y algún idiota ha aprovechado para sacar un reportaje en el diario en gallego más importante de los siete mares y los cinco océanos.

¿Hay plagio o no? En mi humilde opinión, por lo menos hay una idea prestada ¿De un tebeo? Pues sí, no sería la primera vez que pasa. Ni la segunda.

Más datos, como siempre, en La Cárcel de Papel.

1.12.06

¿Por qué siempre hacen lo mismo, Daimiel?

Hace dos días que lo he visto y aún no me he recuperado del susto. La Federación Española de Baloncesto ha editado un cómic sobre la victoria en el Mundobasket de Japón, llamado Big in Japan. Terrible.Supongo que debería alegrarme de hayan elegido el lenguaje de la historieta para narrar tan épica gesta, pero... me temo que esta publicación comete los mismos errores de siempre. Mala edición, dibujo poco trabajado y narrativa simplona, porque es un producto para niños y los niños son idiotas y se tragan lo que sea. Este, ademas, vale 16,90, en tapa blanda. Ni Norma en sus mejores tiempos.

Es la actitud típica que adoptan las empresas e instituciones que no tienen nada que ver con el cómic cada vez que se deciden a editar uno. Recordemos el inefable ciber-tebeo del memo de Fernando Alonso (¡válgame la virgen del carnero!) o de la versión en historieta de las aventuras del Capitán Alatriste, un trabajo alimenticio del gran Carlos Giménez junto a un dibujante amigo de alguien en Alfaguara. Trabajos tan chungos que apenas consiguen su objetivo de sacarle los cuartos a los padres por Navidad, y que, para empeorarlo, son uno de los pocos tebeos que llegan a los ojos del público no-iniciado.

¿Esperaba un buen cómic sobre algo como la trayectoria de una selección de baloncesto? No, no lo esperaba ¿Podría hacerse? Sí, la historieta sirve para haber buenos documentales, Joe Sacco lo ha demostrado, por ejemplo, pero para eso hay que ponerle interés.

En este caso, alguien se preocupó de buscar a dos dibujantes algo serios, como son Christian Suárez y Alfonso Salazar, dos curritos de la editorial Dibbuks, que vienen de recibir buenas críticas por su proyecto Diez Dedos, un álbum colectivo sobre mafiosos venidos a menos. De lo que no se preocuparon fue de averiguar que estos chicos no se desenvuelven precisamente bien con el estilo realista... seguramente serán buenos narradores, y hábiles cuando se les permite un trazo más personal, pero como retratistas... bien, vedlo vosotros mismos.

¿Y el guionista? Ah, el guionista es un tal Luis Felipe Campuzano, al que no conozco de nada, pero que, según el Google, es un licenciado en derecho que se dedica a dirigir empresas multinacionales y que en su vida ha publicado una novela. El tío tenía ganas, pero no sabía muy bien como iba la historia, así que le pusieron un asesor, Nacho Azofra, mítico escolta de Estudiantes. Ahora bien si no sabe de cómics, ni de baloncesto ¿por qué demonios lo contrataron? ¿Por qué, Daimiel, dímelo tú?

12.10.06

Una cucharadita de divulgación

Merced a una filtración fidedigna, me he enterado con unos cuantos meses de retraso de que el Soportal de banda deseñada do Consello da Cultura Galega recomendó este miserable rincón de internet como "un web no que abonda a crítica sobre BD". Lo primero es ponerme colorado, y lo segundo, agradecerle su deferencia al responsable del soportal en cuestión, Germam Ermida, ser humano vinculado al colectivo BD Banda, al que prometo que sólo conozco de vista (no, nunca le he regalado jamones, son todo calumnias)
En todo caso, me temo que, en los últimos tiempos, los textos sobre cómics han sido más bien escasos, y que quien entre aquí buscando información sobre el 9º arte se va a sentir decepcionado. Aprovecharé, pues, que el Pisuerga pasa por Valladolid para hilar dos temas viñeteros seguidos, con una idea que hace mucho que tenía pospuesta: ¡Lista de blogs comiqueros para profanos! Las autoridades tebeísticas advierten: si eres veterano, es posible que ya te las conozcas todas.

Primero, la Meca, el templo de sabiduría, La Carcel de Papel, el primer blog en castellano sobre cómics de toda la Historia de la Humanidad. Especialmente indicado para gafapastas, puede encontrarse en la columna de links, a la izquierda.

Sigo con ADLO! (Asociación en defensa de Liefeld y otros), el templo de la GENIALIDAD! y de ROB!, una página que.., que va de... bueno, mejor visitADLO! y lo veréis. Hay que ser muy friki para reírse.
También en clave de humor, absurdo y chabacano, tenemos El blog de Jotacé, poderoso descontextualizador de imágenes y corruptor de lectores. Aléjate de allí si quieres mantener tu mente limpia.

Para información seria, entrevistas, lanzamientos de novedades y spoilers varios, pasáos por la Zona Negativa. Aunque os aviso que sus autores colaboran con Panini ocasionalmente y están vendidos (¿envidia, dice usted? ¡me ofende, señor mío!).
Digno de visita es también Un tebeo con otro nombre, dardo preciso y látigo restallante que vigila y castiga los errores de las editoriales, las distribuidoras, los bloggers y el universo en general.
Para reseñas personales, breves y con mucha mayor periodicidad que las que yo escribo, recomiendo La librería del metamorfosista, actualmente en su segunda encarnación.
Y no puedo dejar de mencionar Con C de Arte, un blog veterano de gran calidad, dedicado a historias curiosas, anécdotas y declaraciones localizadas al vuelo. Lo hubiese puesto más arriba de no ser por su manía de publicar extractos de la Rockdelux.
Una última mencion para el Lab OU, el blog que recoge el trabajo del Laboratorio Ourensano de BD, el primer taller experimental de cómics que existe en las Españas. Para todos esos que dicen que el tebeo es industria cultural basura (¡exposición no CGAC, xa!).
Me dejo fuera uno o dos quintales de sitios web, pero, para los que quieran indagar solos, está el Tebelogs!, una página dedicada a recoger las acutalizaciones de todos los weblogs sobre cómics escritos en lenguas peninsulares (gallego, catalán, castellano, euskera, koruño, balenciano, mayorkí, madrileño-cañí, bable, aragónés, etc.).
Y, para los que han llegado hasta aquí abajo, un broche para este pesado texto autorreferencial. un cómic sobre el mundo de los blogs, según el fílósofo Mauro Entrialgo.
Editado, 14/10/06: Acabo de descubrir que Mauro, en su página web, ha hecho un listado de sitios que han publicado sus viñetas sobre blogs, donde se menciona explícitamente este lugar dejado de la mano de diox. Vale, ya, no se ve mucho, pero me ha hecho una ilusión de la hostia... y, no, a él tampoco le he envíado ningún jamón.

9.10.06

Y, el último hombre

Corre el año 2002. No llueve ni nada, día bonito.... hasta que de repente todos los mamíferos con un cromosoma Y (machos, digo) comienzan a desangrase hasta morir. ¿Todos? ¡No! Yorick, un joven un tanto inútil, y su mono Ampersand sobreviven contra todo pronóstico. Teniendo en cuenta que los espermatozoides congelados en bancos también han pasado a mejor vida, el pobre Yorick resulta ser un recurso estratégico de importancia mundial. Éste es el punto de partida de Y, el último hombre, una serie con Brian Vaughan en la máquina de escribir y Pía Guerra en la mesa de dibujo (casi siempre), que demuestra como una recurrente fantasía masculina no tiene nada de bonito. Ser el último hombre sobre la faz de la Tierra es una auténtica mierda.

La mayoría de los policías, mecánicos, pilotos de avión, ingenieros, informáticos y asesinos en serie han muerto, el 49% de la población humana. El mundo se está yendo al carajo y las mujeres hacen lo que pueden para salvarlo, pero la conciencia de que van a ser la última generación de primates superiores no hace mucho por animarlas. El destino de la civilización descansa, pues, en Yorick, que no es ni muy guapo, ni muy fuerte, ni muy listo.

No sabe disparar, ni luchar, ni es un gran científico. Su especialidad es abrir cerraduras (como admirador de Houdini que es) y hacer chistes malos, pero de héroe no tiene nada. Por no tener, ni siquiera tenía trabajo antes del holocausto, por eso se ofreció voluntario para entrenar a un mono-ayudante para minusválidos, que no pierde la manía de arrojarle excrementos a la gente.Y ahora, el pobre chico tiene que cruzar los EEUU, acompañado de la agente 355, una superespía-maquina de matar, y la doctora Alison Mann, una de las pocas expertas en genética que quedan con vida, para averiguar por qué demonios no está muerto, como todos los demás.


Mientras tanto, las supervivientes intentan reabrir las rutas de comercio y cubrir las necesidades básicas de agua, luz y comida... y narcotráfico, que es una de las primeras cosas en echar a andar. Surgen movimientos de amazonas modernas, que creen que la plaga ha sido una señal del fin de la supremacía masculina, aparecen ‘prostitutos’ chutados de testosterona y con barbas postizas, que se ganan la vida como pueden, por el medio pasan el ejército israelí (uno de los pocos que admitían mujeres), un grupo de chaladas de la NRA que se piensan que la culpa de todo la tiene el gobierno liberal de Whashington, actrices ambulantes y una comunidad de presas femeninas, que han conseguido levantar una sociedad floreciente, acostumbradas como estaban a repartirse el trabajo.

Entre tanto lío, Yorick intenta mantener la cordura y serle fiel a su prometida, que estaba en Australia con una beca de Antropología cuando llegó la plaga emasculadora, pero sólo tiene un éxito moderado en ambas cosas.

Esta es la serie de Vértigo-DC que dio a conocer a uno de los guionistas anglófonos más reconocidos de esta década, Brian K. Vaughan, muy alabado por sus Runaways (en Marvel) y su reciente Ex Machina (en Wildstorm-DC). Una idea original, contada con estilo realista y a través de unos diálogos bien hilados y unos personajes creíbles (casi todos), con tramas que se entrelazan en un viaje en el que vemos cambiar a los protagonistas y al mundo entero. El dibujo de Pía Guerra está bien, es bonito y su narrativa se entiende, pero palidece al lado de los guiones, que son lo que hace destacar a esta serie. Recomendable, muy recomendable.


Y, por cierto, ya que hablo de tebeos ¿sabías que Francisco Ibáñez es un malvado ateo sedicioso y merece la muerte? ... Cosas veredes...

21.8.06

Un cínico a las puertas del infierno

"Hace tiempo, cuando era un auténtico crack, salvé al mundo un par de veces. Más que nada, fue cuestión de suerte y de dejar que algún pobre imbécil hiciese todo el trabajo duro".

Esta frase define perfectamente a uno de los mejores personajes de ficción del siglo XX y parte del XXI: el mago John Constantine. Fachada de tipo duro e insensible y conciencia torturada, por verse obligado a elegir siempre el menor de dos males, a sacrificar amigos y principios éticos, a hacer lo que debe hacerse. Un inglés resabido, muy parecido a Sting, siempre con gabardina y un pitillo en los labios. Es un cliché, sin duda, pero es uno muy bueno.

John Constantine no tiene nada que ver con Keanu "carapalo" Reeves y su escopeta cruciforme. En absoluto. Constantine es un chico de Liverpool cuya extensa biografía podéis leer aquí. Tuvo un grupo punk, pasó dos años en un manicomio, le ha vendido su alma a los tres señores del infierno (pero ninguno puede cobrarla, porque los otros dos no están dispuestos a renunciar a ella) y es capaz de embaucar mejor que Jose Luis Rodríguez Zapatero.

En realidad, John Constantine es un personaje de cómic, creado por Alan Moore en 1985 para la serie Swamp Thing, pero con tanto carisma que acabó por tener cabecera propia: Hellblazer (1987), que luego se convertiría en uno de los primeros títulos de la línea Vertigo de DC (donde nacieron The Sandman o Predicador, por ejemplo). Tras las cuatro -excelentes- pinceladas que dio el barbudo, el encargado de profundizar en Constantine fue otro guionista inglés, Jamie Delano, y lo hizo lo bastante bien como para crear los cimientos de una serie que llega hasta hoy, con más de 200 números.

Por Hellblazer han pasado algunos de los mejores guionistas anglófonos del medio, como Grant Morrison, Paul Jenkins, Garth Ennis, Warren Ellis, Brian Azzarello o Mike Carey. Sólo os dejo algunas grandes frases:

- Mientras sostiene una Biblia: "Por muy mal que vaya mi vida, por muchos agujeros que tenga, nunca los taparé con esta mierda".

- "Nunca te retires con una racha de suerte, no sabes cuando volverás a tener otra igual".

- "Oh, que jodidamente típico. Hace media hora esa información me hubiera servido de algo, ¿sabes?" .

- Al borde de la carretera, ve a unas crías de rata, que intentan mamar del cadáver de su madre atropellada: "Pobres, estaréis en el mundo el tiempo justo para aprender la lección más importante de la vida...".

John Constantine, un personaje memorable. ¿Personaje? Tal vez no. El chalado de Alan Moore asegura que se lo ha encontrado al menos dos veces en su vida.

John, por favor, si existes, quiero un autógrafo.

30.7.06

Tierra de Historias

¡Vaia! Ya casi está para acabarse el mes y no he escrito nada sobre tebeos. Pues habrá que ponerle remedio, permitidme, por favor, señalaros una pequeña joya que he descubierto hace poco: Tierra de Historias, de Wellington Srbek (guión)y Flavio Colin (dibujo), un cómic sobre Brasil hecho por brasileños.

Tierra de Historias habla desde la región de Norte de Minas (que pese a su nombre, está al sur del país) durante la década de 1920, pero en forma de relato político, ni histórico, ni siquiera etnográfico, sino como un cuento popular.

En torno al poblado de Buritizal, perdido en el medio del gran altiplano brasileño, el sertón, donde los jaguares y las arenas movedizas son mucho más reales que el presidente del Gobierno, se teje un mosaico de vidas en el que Brasil es la pared de fondo. En esa tierra, las principales fuentes de autoridad son los 'coroneles' poderosos terratenientes que extienden su control por grandes zonas gracias a sus bandas de 'yagunzos' (bandoleros) mercenarios. Sí, como en el oeste americano, pero con selva, religión y magia.

Este es el escenario que se encuentra Ulises, un periodista de ciudad que viaja a Buritizal para ver como viven esas gentes primitivas, justo antes de que el gobierno envíe al ejército para acabar con las correrías de los yagunzos. Su vida se mezcla con la del cruel Antonio Muertalma, el justiciero Manuel Grande, el retorcido coronel Lúgubre Govea o el yagunzo Sebastian Valiente. Y más que me olvido.

Tierra de Historias es una mezcla de gran novela realista rusa y culebron de sobremesa que, pese a lo raro que pueda sonar, resulta atractiva, equilibrada y, sobre todo, interesante, porque nos lleva a una época y a una sociedad que no estamos habituados a encontrar en los relatos de ficción que nos son más familiares.

Wellington Srbek es un guionista de gran oficio, que lleva desde 1986 empeñado en editar cómics en Brasil, y que aquí logra montarse sin grandes diálogos ni estridencias una historia de impecable estructura. Flavio Colin es una leyenda de las viñetas en su país, el Pelé de los dibujantes, que falleció en 2002 con más de 50 años de profesión a sus espaldas. Su estilo es icónico y poco espectacular, que se pone al servicio de la historia, con una narrativa perfecta y brillante.

No tenía ni idea de quienes eran estos dos señores hasta que llegó a mis manos este tomito, pero, por suerte, aún estoy en edad de aprender cosas nuevas. Tierra de Historias es una lectura que merece mucho la pena, lástima que el precio que le ha puesto Edicions de Ponent la reserve sólo para los frikis más audaces.

Y el que quiera saber más, que visite al gurú Álvaro Pons.

6.6.06

Cómics en el día de la bestia

Día señalado ¿no? Mientras va naciendo el Anticristo que reinará sobre todos nosotros antes del fin del mundo, yo quería escribir un poco de tebeos. Perdónenme la frivolidad. Eso sí, por no perder el tono de esta fecha histórico-matemática, he seleccionado un par de series de monstruitos.

El primero de estos cuentos de género es el Dampyr de Mauro Boselli y Mauricio Colombo, un estupendo ejemplo del fumetti (tebeo, en italiano) más popular. Después de Francia, Italia es el país europeo con mayor producción propia de cómics. Y es que los italianos, mayormente, leen historietas hechas por italianos, que pueden llegar a convertirse en verdaderos éxitos comerciales y dar lugar a series de cientos o miles de números, como Tex o Dylan Dog, que son ya una industria nacional.

Dampyr es un personaje nacido en el año 2000, pero que acaba de llegar a España. Cambiando a menudo de dibujante, tal y como es habitual en la gran Sergio Bonelli Editore, Boselli y Colombo cuentan la historia de Harlan Draka, un serbio hijo de un vampiro y una mujer humana, cuya sangre es veneno para los no-muertos (oséase, un dampyr, según la mitología eslava). Harlan vivía como un charlatán, engañando a los campesinos, hasta que en plena guerra de Bosnia descubre sus poderes y se dedica a cazar dráculas por el mundo adelante, convertido en un héroe oscuro y acompañado del mercenario Kurlak y de la vampiresa renegada Tesla.

En los cuatro números que llevo leídos ha habido bombardeos, bibliotecas secretas en Praga, grandes mansiones en Cornualles, parques de atracciones abandonados y guerras de mafias en la Rusia post-soviética, conflicto nacional chechenio incluido. La serie se vale de escenas clásicas del género de terror y de las tensiones políticas internacionales para introducir monstruos acechando en las sombras de nuestra sociedad. Con unos guiones inteligentes y un dibujo siempre artesanalmente correcto, Dampyr cumple muy bien su objetivo como serie de género, que es entretener. Y es que estas cosas no tienen porque ser patrimonio de los americanos.

De sustos y vampiros también hablan, aunque en un tono muy distinto, los Minimonsters del gran David Ramírez, una serie entre entrañable, surrealista y escatológica que se publica en la revista Dibus, de Norma, y que cuenta ya con dos recopilaciones en álbum. DR, uno de los pocos supervivientes de los autores de manga español de los 90 (ubi sunt?), deja sus habituales historias de sexo y depravación para dibujar un tebeo para niños de lo más clásico. Y lo hace bastante bien.

En Villa Susto, una aldea escondida para los humanos, viven los Monsters y sus hijos, los Minimonsters: Victor Von Pyro, Piruja la Bruja, Frank Einstein, Momsés, Lupo, y otros tantos que se dedican a sus quehaceres como cualquier criatura de pesadilla. Van a la escuela, se pelean, se meten en líos… y de eso va la historia. Al más puro estilo de la escuela Bruguera, DR mezcla situaciones absurdas, personajes delirantes e inventos increíbles en un mundo lleno de referencias pop, pero muy personal.

Su estilo de dibujo ha cambiado con los años, para mejor. Sus diálogos siguen siendo desternillantes por lo surrealista y su narrativa sigue, como siempre, al servicio del chiste… de un chiste bastante bueno. Yo os diría que si tenéis algo parecido a un sobrino pequeño, un tomito de Minimonsters sería un buen regalo de fin de curso.

Son dos series buenas pero no geniales, pero es que no sólo de obras maestras viven las industrias culturales. Los italianos lo saben, en seis años Dampyr tiene 72 álbumes regulares publicados y algún que otro especial. Sin embargo, en el mismo tiempo, han salido dos de Minimonsters, y no porque el bueno de DR estuviese hasta arriba de trabajo, no. Esperemos que el Anticristo pueda arreglar este tipo de cosas.