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27.11.07

Dos minutos de publicidad

Minuto 1: ¿Tenéis algo que hacer el sábado día 1? Seguro que nada a parte de dormir la resaca. Pues os recomiendo que, si estáis en Santiago, os paséis por el Centro Sociocultural do Ensanche, que el señor Zónulacatro va a montar unas jornadas frikis. Si tienes la más mínima curiosidad por aprender qué es un juego de miniaturas, cómo son los juegos de tablero que más venden en la Europa civilizada o qué demonios es eso del rol, pásate por allí y te lo explicamos encantados.

Servidor iba a colaborar dirigiendo una partida de As Crónicas de Gaidil, pero los autores de tan magna obra se han ofrecido a venir y montarla ellos, así que me quito de en medio y dejo que los maestros hagan su trabajo. Bueno, procuraré mirar a ver si se me pega algo.


Minuto 2:
Este viernes Este domingo, o tal vez el lunes (no más tarde, espero) si los dioses de la informática lo permiten, se estrena la cosa esa de internet en la que he estado trabajando todo noviembre. Os juro que el retraso no es para crear expectación, son cosas que pasan cuando el editor de texto tiene más bugs imprevistos que un juego de Obsidian sin parchear. Mis compañeros, los de perfil técnico, pobres ellos, están dándose un tremendo atracón de horas de curro para garantizar que salgamos a la calle, así que se agradecería una visitilla y tal. Haced el favor y luego cuando os vea en el mundo real os invito a una caña, prometido.

19.10.07

El diario en gallego más importante de Armenia, Abisina, Sry Lanka, Livonia y el Kurdistán

Este texto, bastante anodino, esconde un gran cambio en la instrahistoria de este vuestro rincón de internet, amigos lectores y no-lectores. Será el último que escriba desde mi ordenador en el diario en gallego más importante de la Via Láctea y parte del extranjero, mientras espero a que los lingüistas hagan su ritual para convertir mis páginas del día a la normativa oficial del gallego. Cuando suba esto y salga por la puerta del Preguntoiro, 29 no volveré a sentarme en esta redacción al menos durante una buena temporada. Parto en busca de pastos más verdes y más días libres en el periodismo digital, en un portal web que saldrá antes de final de año. No, no es el A Nosa Terra y hasta aquí puedo contar sin que se enfade el que será mi futuro director a partir de noviembre.

Esto explica porqué he estado tan disperso y tan irregular últimamente, porque ya hace tiempo que he recibido la oferta, pero no se concretó hasta los primeros días de este mes. Mucho darle vueltas a la cabeza, considerar pros y contras y hacer cábalas sobre lo que puede ser y lo que será le estropean a uno los mecanismos de las ideas, creedme.

Perderé pues, uno de los chistes más recurrentes en este blog, pero estoy seguro de que ganaré otros nuevos. No echaré de menos la política de contratación de la empresa, ni al tarado del subdirector, ni la horrorosa moqueta azul donde los ácaros del polvo han construido ya su propia civilización. Los compañeros (o compañeras, más bien), son otra historia distinta, porque es raro encontrarse a tanta gente cuerda junta en la redacción de un peródico, yo mismo soy un buen ejemplo. Ha sido un placer.

Porque entre pitos y flautas, becas, ETT's y contratos temporales, he pasado aquí casi tres años, en los que he regado mi agenda de teléfonos para que crezca, he aprendido muchas malas rutinas de trabajo, a la sombra de esos GENIALES! titulares del director, y también unas pocas buenas, que negarlo sería mentir.

Y sin más dilación, agarro el paracaidas y me lanzo.

Adios, diario en gallego mas importante del Multiverso, los Planos Exteriores, la CONCACAF y la Liga Árabe.

Ahí te quedas.

1.10.07

Camino a la veteranía

Joder. Que cabeza la mía. El sábado pasado, este vuestro rincón de internet cumplió dos añitos de edad y yo ni me di cuenta. Permitide pues, amigos lectores y no lectores, que aplace la reseña comiquera pendiente para escribir las típicas tonterías que se cuentan en estos casos.

Llevamos aquí ya 732 días y 225 posts (contando este), que para ser un blog personal de actualización aleatoria no está nada mal. Ha sido un año menos productivo pero más estable que el primero, y creo que la calidad media de los textos ha subido (porque si bajaba, iba a acabar por desintegrarse). Y al final, esto que empecé como desahogo de mis ralladas se ha convertido en parte de mis rutinas, y me ha abierto puertas que nunca imaginé.

Gracias a escribir chorradas aquí he conocido en persona a un montón de gente estupenda con la que de otro modo nunca me hubiera cruzado, como sus excelencias Moucho Branco, Arale, Elianinha, Chexire, Ailandra, Jero, o Breogán y Amra, y, en menor medida, a Besbellinha, Mario y a Raíña Vermella. He tenido ratos agradables con todos ellos, y en especial, gracias a la intermediación involuntaria de la señorita Arale Norimaki, he encontrado a una persona con la que no me importa besarme a diario (ni me importará, si ella aún quiere cuando vuelva de Perú).
Así que, relacionando, si no tuviese blog, no tendría novia. Patético, ¿non si?

Sólo por eso, prometo que seguiré, con mis actualizaciones erráticas, mis chorradas y mis textos onanísticos. Porque ahora, A metro escaso del cinismo es como un hijo para mí, y no me siento capaz de abandonarlo. Los padres deben cuidar de sus vástagos, y estos tienen la obligación de honrarlos. Eso nos enseña una bonita canciónque me ha descubierto estos días el señor Zónulacatro, durante una reunión doméstica motivada por una visita del señor Zenone (que presuntamente vive en Madrid, pero casi no se nota por lo a menudo que lo vemos). La pongo para celebrarlo: Con ustedes, Treat your mother right.



Les suena, ¿verdad? ¿Han oído antes esa melodía? Probablemente sí, en esta versión.



Sean buenos y cómanse todas las verduras.

29.8.07

Justo antes de la muerte

Sentada frente a la ventana, en su silla de ruedas, filtraba la vida en un embudo mental. Vio pasar a un chico que le recordó a su marido, de joven, y acarició su alianza. Su amor había muerto poco después de que ella cumpliese 78 años, hacía ya... ¿seis años? ¿diez? Últimamente nunca lograba recordar cuantas vueltas había dado la Tierra alrededor del Sol desde que ella se había sumado al viaje.

En nuestra sociedad, limpita, suave y políticamente correcta, la muerte es algo muy lejano, algo que dan por la tele. Algo que les ocurre a los familiares y que los convierte en muñecos maquillados tras la vitrina de un velatorio.

Sentada frente a la ventana, en su silla de ruedas, quiso cambiar de postura una pierna que se le estaba durmiendo. Tardó diez minutos en conseguirlo, encadenada a una torpeza que crecía año tras año y contra la que nunca había tenido voluntad para luchar. Recordó cuando corría detrás de sus nietos por la plaza del mercado y suspiró sin ganas. El pequeño, que trabajaba fuera de la ciudad (nunca recordaba en qué) vendría a verla el sábado. Siempre venía los sábados... o los domingos, no estaba segura. Sólo faltaban dos días ¿o tres? ¿siete? Y hoy ¿que día es?

El ciudadano medio casi no tiene posibilidades de ver la muerte de cerca. Por estadística, tal vez se la encuentre, directa y salvaje, en la cuneta de una autovía, o en un accidente laboral. Pero el principal refugio de la parca en nuestro entorno cotidiano está el rostro de los ancianos que han perdido la batalla contra los achaques.

Sentada frenta a la ventana, en su silla de ruedas, oyó como se abría la puerta ¿Sería su nieto mayor? Siempre venía a comer entre semana ¿Era ya hora de comer? Sería muy guapo, como su abuelo, si se cortase el pelo, que no tiene edad para esas melenas... aunque siempre que lo miraba, el niño al que vigilaba hace años le parecía más real que aquel hombre de treinta y tantos que le contaba chistes que ella no era capaz de entender.

No es bonito ver como alguien que te ha cuidado cuando eras lo suficientemente joven para crerte inmortal decae hasta convertirse en una sombra borrosa, hasta volverse un extraño incapaz de mantener sus pensamientos en el presente.

Sentada frente a la ventana, en su silla de ruedas, vio llegar a su hija (¡qué buena es, cuánto la cuida!) con una mujer desconocida. ¿Era su nuera? No, recordó, era la trabajadora social que venía todas las mañanas (¿O todas las noches? ¿Es ya de noche?). La movieron del sitio y la llevaron al baño. Allí, la levantaron en brazos para meterla en la ducha (¡como dolían esos agarrones!). Un repentino mal olor le recordó que hacía tres horas (¿o cinco?) que se había cagado encima.

Hoy la gente vive muchos más años de los que nuestro cuerpo está diseñado para aguantar. Es un gran logro médico que tiene su precio. Nuestros últimos años son más un lento morir que una verdadera vida.

Tumbada en la cama, mientras le ponían un nuevo pañal, pensó en voz alta: “Mejor morir”. Nunca antes se le había ocurrido esa idea, y no sabía cuanto tardaría en olvidársele.

14.8.07

Se buscan neuronas. Se gratificará.

Muchas cosas en la cabeza últimamente, algunas personales que no voy a contar aquí, y laborales, que no puedo contar aquí, tengan en cuenta, amigos lectores y no lectores, que este sólo es un blog biográfico hasta donde dicta el pudor. El caso es que mi actividad sináptica está dedicada, durante una buena cantidad de horas diarias, a tomar decisiones, sopesar pros y contras, jugar a prever conductas y a leer entre las líneas de libros que están en blanco. Y por si eso fuera poco, no paro de hacer cosas.

He visitado a mi sobrina, que cumple un año, alojada en la Cuenca Minera, mientras el matrimonio que la ha parido se separa en algo más que en distancia. La cría ya casi camina sola. Y sus padres, también, por el bien de la salud mental de todos. Pronto, unos papeles certificarán su guerra fría.

He visto esfuerzos ajenos. Un tipo vago y poso esforzado como yo siente admiración por la gente que se embarca en proyectos personales y es capaz de sacarlos adelante. Por ejemplo, O Breogán y Amra están a punto de meter en las librerías su apetecible juego de rol, Crónicas de Gaidil ¿Harto de corretear por mundos de fantasía pseudomedievales con elfos mariquitas y enanos gruñones? Pues ¿por qué no corretear por un mundo de fansasía pseudocastrexo? Yo, desde luego, pienso probar solo por escuchar la frase “Tira pola túa habilidade de andar ós percebes”. Y, sí les colé un reportaje en el diario en gallego más importante de Gaidil, Faerun y la Tierra Media. No os lo enlazo, porque ya lo hacen ellos.

O por ejemplo, el gran filósofo / estrella de rock decadente Moucho Branco, que ya le anda colocando a los amigos su largamente anunciado disco Nin sequera a choiva, acta de resurrección del grupo Arredemo. Ya yo he escuchado un puñado de veces y, desde mi absoluta falta de erudición musical, afirmo que mola. Es simplemente rock, honesto y bien hecho, porque como ellos dicen, no hace puñetera falta andar reinventando la música. (Sí, señor Moucho, ya sé que le debo a usted una crítica destructiva: Eviten las rimas consonantes forzadas. El primer tema, Terra de Mar, es muy pegadizo, pero cada vez que escucho carballo con carallo y fermosa con valerosa me salta la alarma, fíjese usted que tontería)

Y mientras tanto, a través de seis o siete intermediarios, me ha llegado una oferta para ser el responsable de prensa del Festival D'Gorra, ese precursor del Festiclown versión local que se celebra en Santiago estos días, con un comienzo pasado por agua. Un poco por probar, he aceptado, y un poco por probar, me han aceptado ellos a mí. Estos días me veo explorando una parte nueva del ecosistema comunicativo, entre gestionarles entrevistas a los demás, redactar notas de prensa y recurrir a la seducción / amenaza para que otros periodistas las publiquen. No estoy seguro de que se me dé bien, pero sí de hay otros a los que se les da peor.

Una larga lista de deberes, que curiosamente no me agobia, pero si que ha averiado el misterioso mecanismo del que me brotan las ideas. Todo lo que se me ocurre para escribir aquí últimamente son porquerías que acabo por desechar en el cuarto párrafo. Demasiadas sinapsis ocupadas en el mundanal ruido.

Intentaré que lo próximo que leáis aquí merezca más la pena.

5.6.07

A day in the life

Con la nariz colorada y un espumoso embotamiento mental, llego ahora de la playa, crujiente del salitre sucio del primer baño en el Orzán. Si lo habéis adivinado, estoy de vacaciones, en Lacoru, y por suerte el tiempo acompaña y me deja disfrutar de uno de los pocos placeres de los que carece Compostela, zapatearse en la arena con un buen libro y pegase unas brazadas zarandeado por las olas. Si hubiese tenido con quien echar una partida de tute cabrón, sería como volver a la adolescencia *escalofrío*.

En cualquier caso, las últimas páginas de La Rebelión de los Ángeles de Anatole France (“el hombre medio, que no sabe qué hacer con su vida, quiere no obstante tener otra que no acabe nunca”) y la conversación de mi madre sobre la interminable sucesión de desgracias familiares, fueron una aceptable compañía para estar tirado sobre el caolín del Orzán, una playa sucia y urbana, a cinco minutos cuesta abajo de casa de mis padres. Un lugar dónde, cada vez que pongo un pie, me asaltan carretillas de recuerdos, buenos y malos.

¿Anodina entrada? Sí señores, anodino quiero estar, tras haberme comido las gafapastadas del día de las Letras de Usted (17 de mayo) y el politiqueo de la campaña municipo-nacional. Brrr.

P.S.- Para que los que están en el curro no me odien demasiado, una recomendación para perder el tiempo: The Order of the Stick, webcómic que sin duda les arrancará unas risas a aquellos que conozcan el sistema D&D.

11.4.07

La navaja de Occam

De la serie K. contra los proveedores de internet, que ya nos ha ofrecido aventuras trepidantes como Basado en hechos reales I y Basado en hechos reales II, llega a sus monitores Basado en hechos reales III. La Navaja de Occam, por Ametroescaso Productions.

Llegó K. a su casa, fresco y lozano tras el descanso de Semana Santa, y quiso mirar su correo electrónico, como de costumbre. Pero no pudo ¡ah, perfidia! Su conexión ADSL estaba más muerta que un rey godo. K. reinició el PC, comprobó el cableado, fedelló en la configuración y no logró nada, así que, de natural impasible, se dijo a sí mismo “bueno, ya se arreglará sólo”. Pero no se arregló, y al día siguiente no tuvo otro remedio que reclamar:

- Servicio de ayuda de Comunitel-Teledós, ¿con qué quiere molestarnos?
- Er... Mire, ya me imagino que a usted le da igual, porque le van a despedir para deslocalizar el servicio a Burundi, pero es que llevo 24 horas sin conexión a internet.
- Pues vaya. Dígame su número de teléfono
- 981 314 159
- ¿Es el señor K.?
- Servidor de usted y de Keith Richards.
- Ya. Internet no le va, pero ¿le funciona el teléfono?
- Sí. Desde él le hablo.
- Buenovale, pues se mespera un momentito mientras le compruebo aquí unas cosas.
- Pero...
- (cinta grabada que se repite a intervalos de 20 segundos) *Tirulirulí, tirulirulá* Permanezca a la espera.

Dos minutos después

- *Tirulirulí, tirulirulá* Permanezca a la espera.
- Grrr... (K. fantasea con administrarle una muerte horrible al inventor de la música para llamadas en espera)

Dos minutos más tarde
- *Tirulirulí, tirulirulá* Permanezca a la espera.
- Mmmm... (K. recuerda que tiene que comprar leche cuando baje a la calle).

Tras otros 120 segundos
- *Tirulirulí, tirulirulá* Permanezca a la espera.
- Ñajjj... (K. se estira para coger un tebeo que está sobre la mesa, en un punto alejado, sin tirar el teléfono al suelo).
- *Tirulirulí, tiru...* *Tuut-tuut-tuut* (la llamada se corta)
- Mierda. (K. se caga en todos los libros de la Biblia, por lo bajo, y vuelve a marcar).

- Servicio de ayuda de Comunitel-Teledos ¿Qué tripa se le ha roto?
- Sí, mire, un compañero suyo me acada de mandar a tomar pol saco así, finamente.
- Suele pasar.
- Bueno, da igual. Que no me va internet, el teléfono sí, pero internet, no, así que me lo arreglen, puñeta.
- A ver, dígame su número, buen hombre.
- 981 314 159
- ¿El señor K.?
- Presente.
- ¿El teléfono le funciona?
- Que sí.
- ¿Puede decirme que lucecitas tiene el rúter encendidas?
- Momento, por favor ... Todas menos una, la de la segunda línea telefónica que no tenemos.
- Ajá, ajá *teclea-teclea* ¿El aparato es USB o Ethernet?
- Ni idea, oiga.
- ¿Cómo es el cable?
- Gordo y blanco.
- Ethernet, va a ser. Un momentito *teclea-teclea*
- Vale, pero como me ponga en espera, me cabreo.
- No se preocupe. *teclea-teclea*.
- ...
- Bien, tras haber leído en las entrañas de un pollo recién muerto, nuestro oráculo determina que su rúter debe de estar bloqueado.
- ¿Y qué le hago?
- Desenchúfelo y vuélvalo a enchufar.
- ¿Qué?
- Lo que ha oído. Desenchúfelo y vuélvalo a enchufar. Tenga un buen día usted por los dos, que a mi me van a deslocalizar el puesto de trabajo a Burundi y ando con la depre.

K. siguió los dictámenes del oráculo y su rúter reiniciado volvió a cumplir su función. Desde entonces, la vida tiene mucho menos sentido que antes.

2.4.07

Decíamos ayer...

Hmm... mmchh, mmchh, *bostezo*, ntch.

Y con estas onomatopeyas me sacudo la pereza y la desidia que me invaden durante los períodos vacacionales, y me dispongo a luchar de nuevo por el bien del gafapastismo desde el más importante diario en gallego de Casiopea, Ganímedes y Beltegeuse... con muy pocas ganas, y a actualizar el blog, con alguna más.

Ya he comprobado que, en cuanto cojo días libres me vuelvo ágrafo, no falla. No importa cuántos buenos propósitos haga, ni lo mucho que me repita “debería escribir algo esta semana”, cuando llega el momento de la verdad y me siento delante del PC, siempre acabo por ver capítulos de alguna serie que me hayan pasado (Full Metal Alchemist, estos días), leer algún cómic chungo en el CDisplay (si no fuese chungo, me lo compraría en vez de descargármelo) o perder el tiempo con algún videojuego (Total War, mayormente). Creo que eso de buscar ideas, decidir un enfoque y convertirlo en una sucesión de frases se parece demasiado a trabajar como para que mi cuerpo lo acepte durante las vacaciones. El síndrome de rascarse los huevos, podemos llamarle.

En todo caso, el descansito me ha cundido mucho, sobre todo en términos de noctambulismo y actividades frikis. Como ejemplo del segundo grupo, me fui a ver 300, que como ya sabréis, es una adaptación tirando a fiel de un tebeo de Frank Miller. Fue justo lo que me esperaba, una sucesión de imágenes espectaculares hiladas por un guión flojito, exactamente igual que su versión en papel. Clava el cómic en el tonillo rancio y militarista y en la paradoja de poner a los espartanos, que eran más bien tiranófilos, como paladines de la libertad individual. Tampoco son mérito de Zack Synder todos esos planos fijos tan estéticos que calcan láminas de Miller. No, ni los detalles homoeróticos. Su principal aportación a la película es el haber convertido a los Inmortales persas en orcos (Vamos a ver, esos tíos llevaban máscaras para asustar al enemigo, pero si resulta que acojonaban más cuando se les caía ¿pa que la querían? ¿pa fardar?).

En resumen, la peli está bien pa matar el rato si te gusta la épica. Yo tuve la suerte de verla en los cines esos que Paco Vázquez dejó en el puerto de Lacoru antes de irse por ahí a rezar, que tienen muy buena calidad de imagen y dan lugar a grandes anécdotas. Veréis, durante una escena, dos espartanos están recogiendo cadáveres como quien no quiere la cosa hasta que viene su rey a llamarlos. El plano se abre y vemos que lo que parecía un montoncito es en realidad una muralla de tres metros de alto, hecha de muertos. En ese momento, uno de los espectadores lanzó, a voz en grito, la mejor definición posible de 300, tal que así:
- ¡Buah, neno!

Y es que puede decir más alto, pero no más claro.

Justo en la recta final, celebré dos cumpleaños consecutivos (felicidades, rare; felicidades, API) e hice una veloz visita a Asturias, para comprobar que a mi sobrina ya le han salido algunos dientes y está ansiosa de probarlos en dedos ajenos. Durante el viaje recuperé el placer de charlar con mi hermano, que es un hombre muy sabio al que hace demasiado tiempo que no veía. De todas nuestras conversaciones, me quedo con esta:
- Servidor: Llevo una recua de cumpleaños que no veas.
- Hermano: Mejor ¿no? Más fiesta.
- Servidor: Sí, lo que pasa es que algunos colegas ya entran en esa edad en la que te jode seguir sumando cifras, ya sabes, más cerca de los 30 que de los 20.
- Hermano: Eso es una gilipollez, yo hago 38 este año y no me quejo.
- Servidor: ¿No temes que te dé la crisis esa de los 40?
- Hermano: Ni de coña. Sólo hay una forma de no cumplir años, morirse, así que yo encantao.

Bueno, no os quejéis, que ha sido un post bien largo. Y para resarcirme de la prolongada ausencia, mañana aceptaré esa invitación tan sexy que me hace la señorita Elianiña. Volved con vuestro escudo, o sobre él.

5.3.07

Yo, gafapasta

Se diría que últimamente sólo hablo aquí de mi vida, pero es que los hados conspiran para que me sucedan cosas interesantes, como en la maldición china. Desde hoy mi situación laboral ha cambiado. No, no abandono el diario en gallego más importante de todos los escritos en el alfabeto latino, pero sufro un traslado interno. Dejo mis habituales informaciones sobre politiqueos, pesca, industria y demás para pasar a ser redactor de cultura, ciencia y gafapastismo. Me paso a Maré.

Resulta que un tercio de la plantilla está de baja y otra cuarta parte nos ha dejado para irse a trabajar a varios gabinetes de prensa de la Xunta, así que esto parece la zona cero de Hiroshima pero sin siluetas impresas en las paredes. Ahora mismo, estamos 11 fulanos para hacer todo el periódico, y nuestra muy gafapasta sección de Maré ha perdido a casi todo su personal. Peeero, aún así, la Casa Madre no está por la labor de contratar a nadie para suplencias, pues se hayan volcados en su nueva criatura, Telecorreo Impúdica, y les da igual lo que le suceda al diario en gallego máis importante de Sumeria y Mesopotamia. Mientras sigan cobrando la subvención de Política Lingüística, por ellos como si las 48 páginas las hace un chimpancé que sepa mecanografía.

Con este orden de cosas, el redactor jefe Antón Lopo I, el conceptual, vino y me dijo: "I want you for the Maré army". Y no me vi en condiciones de decirle que no ¿Me apetece? Pues, a medias. Sé que echaré de menos escribir de política gallega, que ya le estaba cogiendo yo el punto, y me jode perderme la campaña de las municipales, pero lo peor de todo será prescindir del buen rollo con mis ya ex compañeras de Galicia (grazas por todo, rapazas), que hacían muy cómodo el trabajo diario. Al menos ahora la jefa podrá describir la sección como "las niñas y yo" sin que haya nadie que proteste.

Pero no puedo negar que será un gustazo ocuparme de la información sobre tebeos y, si me dejan , haré por irme apropiando de los temas científicos, a ver si consigo reducir el número de erratas (prometo no publicar nada sin contrastarlo en la Wikipedia). El resto de las cosas de cultura, editoriales, artistillas y demás, me dejan frío, pero cualquiera con alfabetización básica puede cubrirlas dignamente. Bienvenidos, señores, al lado gafapasta de la información.

A modo de museo, señalo aquí mi último tema publicado en Galicia (los datos del gráfico se los debo a zenone) y mi primera nota en Maré. Desde luego, la segunda me dió mucho menos chollo.

1.3.07

Extraños en tierra extraña

Este fin de semana, en compañía del señor Nadador, genio y gloria de las artes cibernéticas, hice una visita relámpago (bilztbesuch) a la Atenas de Galicia, Auria la bella, hogar de patriotas derechistas y de funcionarios sin escrúpulos. ¿El motivo? Verle el pelo al señor Zenone, que desde que anda exiliado sólo viene por Compostela cuando quiere emborracharse hasta caer inconsciente durante varios días seguidos, como tiene por costumbre. Esta vez, sin embargo, se trajo del destierro un catarro descomunal que le impedía darse al vicio y al desenfreno, así que en su honor nos desplazamos a Ourense.

Poco que hacer allí, ciertamente, salvo confirmar que el puente del Milenio no se integra en su contexto ni a tiros y disfrutar de la compañía (el propio Zenone y Urbanoscar, siempre tan cosmo&posmo). Pero el motivo de este texto no es contaros mi vida, que es más bien sosa, sino advertiros de que si alguna vez os veis obligados a coger un tren en Ourense, os andéis con mil ojos.

La parada ferroviaria Ourense-Empalme (no confundir con el apeadero Ourense-San Francisco) ha sido diseñada con la misma idea en mente que cualquier centro de gestión administrativa del Estado: confundir, marear y desinformar a sus usuarios. Os contaré mi caso, pero será mejor que no lo leais con la luz apagada. Da miedo.

Nada más entrar, nos llamó la atención que el único tren que tenía asignada una vía de acceso en el monitor de llegadas/salidas era el Talgo previsto para las 23:00 (en aquel momento venían siendo las 20:00, o asín). El proximo tren a DC, paraba por allí, en teoría, a las 20:30. Hicimos una (larga) cola para coger los billetes y, para asegurarme, le pregunté al taquillero: "Holabuenhombre. Uno para DC ¿El próximo sale a las ochimedia ¿no?". El taquillero respondió con un sonoro "Urnt" y me dio mi pasaje por 6 euros con 85.

Salimos fuera, para echarle un vistazo al andén. Solo había un tren parado, pero eso nos pasó casi desapercibido ante la sorpresa que nos llevamos al ver que primera vía, según se sale de la terminal, es la número 3. Las siguentes, tras un paso subterráneo, son la 1 y la 2, y luego vienen, después de otro pasadizo, la 4 y la 10. Sí, la 10. Las vías 5 a 9 deben de estar en una dimensión paralela o ocultas tras un velo mágico, como la del tren que lleva al colegio de Harry Potter.

Pasmados por tal afrenta a la lógica numérica, escuchamos por megafonía algo que solo puede reproducirse así: "Munchmunch blablabla tararíqueteví etino Santiago tacionao vía Urnt". El locutor consideró que su cuidada vocalización era suficiente, así que no repitió el mensaje. El Nadador y yo nos miramos con desconcierto, pues aún no eran ni las 20:10. Como gentes de la costa, nuestro primer impulso fue volver a la terminal para comprobar en los monitores si se había adelantado la salida del tren, pero ¡craso error! Otros mas audaces se hubieran subido al vehículo parado que teníamos delante, pero esa no es la costumbre entre los súbditos de la Diputación de A Coruña, y no supimos reaccionar a tiempo.

En el edificio todo seguía igual, pero antes de que pudiésemos preguntarle a nadie, la megafonía volvió a graznar: "Tempusfugit sivispacemparabellum tino Santiago fetuá slida vía Urnt". En estado de shock, nos metimos por el túnel y fuimos hacia el tren, con el tiempo justo de verlo arrancar ante nuestras narices. En el propio andén, un amable matrimonio que venía de despedir a sus hijos estudiantes, nos informó de que los domingos existía un ferrocarril extra a las 20:10, para repartir a la marabunta universitaria. No alcanzó a explicarnos porqué los de la estación no consideraban necesario anunciarlo públicamente.

Mientras analizábamos la posibilidad de que se tratase de un convoy secreto sólo para hijos de funcionarios, comprobamos nuestros billetes. No indicaban fecha ni hora, pero si la matrícula de los trenes. Tras comprobarlo en un cartelón dentro de la terminal, vimos que al Nadador le habían dado pasaje para el de las 20:10, y a mí, para el de las 20:30. Tal vez los taquilleros sabían que él desciende de funcionarios y yo no...

Diez minutos después, los monitores seguían sin indicar ninguna vía de entrada para el tren de las 20:30, no obstante, el andén 4 estaba lleno de gente. Fuimos hasta allí y preguntamos. Dos veces, por si acaso. Y en ambas ocasiones nos confirmaron que sí, que por ahí llegaba el caballo de hierro con destino DC. ¿Cómo lo sabían esas personas? ¿Había signos en las vigas metálicas del techo que nosotros no éramos capaces de leer? ¿Lo pone en la Región? Tales preguntas quedaron sin respuesta cuando la voz metálica chirrió de nuevo: "Tienemucho jot tienemucho tempo tienemucho daum güomandelcallao Santiago vía Urnt".

Sin más incidentes, llegamos a DC. El revisionista de billetes le perdonó la vida al Nadador, pese a estar en el tren equivocado (sin duda, por su ascendencia funcionarial). Sirvan nuestras penurias de aviso a otros viajeros que den con sus cansados huesos en Ourense-Empalme sin un nativo que los guíe. Debería de haber escrito esto antes, pero es que el cabrito de Zenone me pegó su descomunal catarro y me he pasado unos días para el arrastre. Pero tranquilos, ya estoy bien, bueno, excepto que...

... excepto que después de esta experiencia, estoy empezando a creerme todo el rollo ese del CEFOU.

25.2.07

La constante del Maycar

En Física, una constante es una magnitud numérica que permanece invariable sean cuales sean las circunstancias, por ejemplo, la de la gravitación (G) , la de Plank (h) o la velocidad de la luz (c). Aunque se desconozcan todos los demás datos, las constantes siempre serán fieles a si mismas, un apoyo desde el que levantar unos cálculos. Son los pilares que sostienen la Ciencia Física y si su valor cambiase (cosa que, teóricamente, sucede en condiciones muy extremas, como dentro de un agujero negro), todo los teoremas y ecuaciones que se usan para desnudar al Universo serían tan útiles como un disco duro USB para encender un horno de gas.

La vida cotidiana también tiene sus constantes, pocas pero necesarias. Si alguien te besa, es que le gustas tú o tu cuenta corriente. El peluquero no te cortará el pelo como le hayas pedido. El sentido del deber nunca es más importante que el sentido de la vanidad. En igualdad de condiciones, dos de Monte Alto le ganarán una partida de futbolín a dos de cualquier otra parte. Un trámite bancario siempre te llevará más tiempo de lo que hayas planeado. Y, desde luego, si vas al Maycar, escucharás la misma música.

Para los no iniciados, explicaré que el Maycar es un after-hours de Santiago, subterráneo, oscuro, completamente carente de medidas de seguridad y lleno de vagos, maleantes y demás gentes de mal vivir. Desde que los más viejos del lugar tienen memoria (1990, aprox.), el pincha José Luis, un señor gordo, calvo y bajito, pone las mismas canciones en el mismo orden, Una base de rock español calimochero (Extremoduro, Rosendo, Los Suaves, Medina Azahara...) salpicada con clásicos anglosajones de los 80 y 90 (Europe, Red Hot Chilli Pepper, Ramsteim...), no apta para gentes melódicas ni para lectores de la Rockdelux.

Este viernes pasé por allí. No había estado desde agosto, cuando nos quedamos sin alumnas en prácticas en el diario en gallego más importante de la litosfera y la astenosfera. Desde luego, nada había cambiado. Nada ha cambiado, de hecho, desde la primera vez que fui a ese entrañable antro, templo del cutrerío y el savoir faire, allá por 2002, excepto el horario de apertura y que ahora hay más gente. La decoración es la misma, los habituales son los mismos y el disco de José Luis, por supuesto, es el mismo.

Algunos se quejan, pero no hay motivo. Te gustará o no, pero el Maycar es una constante universal. Entras y sabes exactamente qué vas a escuchar. Velocidad de la luz= 300.000 kilómetros por segundo. Maycar=Oscuridad, calor, empujones y disco de José Luis. Si algún día, dentro de esas paredes enterradas bajo el nivel de la acera sonasen Yo la Tengo o cualquiera de esos grupos gafapastas de los que habla el doctor zerovacas, el tejido de la realidad se plegaría sobre si mismo e inenarrables horrores de otra dimensión, incognoscibles y alejados de todo lo humano, penetrarían en nuestro mundo, trayendo con ellos el fin de todo. Estoy plenamente convencido.

7.2.07

A. Losada y A. Losada

Tras haber sufrido muchos equívocos, manipulaciones y despistes, me siento obligado a aclarar que este señor que veis en la foto no soy yo. Aunque firme (ocasionalmente) como A. Losada mis noticias en el diario en gallego más importante en las 26 dimensiones de la Teoría de las Supercuerdas, no soy Antón Losada.

Mi nombre de pila no es Antón, ni siquiera Antonio. No le escribo los discursos a Anxo Quintana, nunca me han invitado a un debate en televisión, no me dedico a intimidar periodistas, ni tampoco he matado a la Costa da Morte.

Por otra parte, dudo de que Antón Losada haya leído algún cómic en los últimos 10 años, sepa diferenciar a un cínico de un hipócrita o tenga instalado algún Total War en su PC de casa. Así que Antón Losada tampoco es yo.

Y, sin embargo, la gente tiende a confundirnos. No hace mucho hablaba con la jefa de prensa de CCOO en Gallaecia, tal que así:
- Hola, mire, soy A. Losada, del único diario en gallego realmente existente, y quería hablar con alguno de vuestros muchachos para que me opine sobre una de estas mierdas que anuncia la Consellería de Traballo para quedar bien.
- Si, claro, Antón. ¿Tienes donde apuntar, que te doy el móvil?
- Señorita, me abruma usted.

En otra ocasión fui a interrogar a Baltariño pequeno y, al entrar en su despachazo en el Parlamento, me dijo:
- ¿Ah, tu eres A. Losada?
- Servidor de usted y de Friedrich Nietzsche
- Menos mal, porque me habían dicho que me iba a antrevistar Antón Losada ¿No sois familia?
- Más quisiera yo.

Pero sin duda el caso más grave sucedio en verano, cuando escribí un perfil de Suárez Canal post-crisis de llamaradas, que no os enlazo porque no tiene versión digital. Visto en perspectiva, era demasiado elogioso, ya que el cabreo por cosas como la manguerita de Feijóo me llevó a ponerme de parte del señor conselleiro. Sin embargo, pese a que le di bastante cepillo a su chico, en el BNG les sentó mal que contase que Alfredo tiene un hermano que es científico en Alemania y además, del Opus Dei. Y cuando vieron que el autor del texto era A. Losada, se armó la marimorena: "Que derecho tiene ese advenedizo chupóptero a desvelar los secretos de uno de los popes de la UPG ¡Muerte! ¡Fatwa!". Afortunadamente, antes de que se produjese una degollina política, alguien del gabinete de prensa me llamó: "Oye, el A. Losada este, eres tú, ¿no? ¿No es Antón Losada?".

Así pues, resumo. Toda mi relación personal con Antón Losada, mi doppelgänger, se limita a haberlo entrevistado en dos ocasiones. Nunca nos hemos visto en bodas, bautizos y comuniones, así que deduzco que nuestro antepasado común debe de remontarse a la época de los Reinos de Taifas. Y lo mismo puedo decir de Javier Losada y de Abel Losada.

¿Por qué no me apellidaré Pérez?

Editado 8/02/2006: No falla. Se queja uno de algo y ¡zas!, inmediatamente el problema se repite, surgiendo de la nada cual Primigenio invocado por sus cultistas. Acabo de recibir un correo de la Confederación Galega de Empresarios, en respuesta a una solicitud de información. ¿Y como empieza?:

“Estimado Antón”

Estoy por ir al registro civil y cambiarme el nombre. Ya tengo documentos que prueban que la gente se dirige a mi como Antón Losada.

8.1.07

En el túnel del tiempo

Termino hoy un breve período vacacional, de esos que, como ya sabrán mis lectores (y no lectores) veteranos, hacen que me vuelva aún más vago y no actualice nada este engendro de sitio web. Pero habrá que seguir, ahora que el ordenador ha aumentado en uno su cuenta del número de años trópicos transcurridos desde que un presunto mesías nació presuntamente de una presunta virgen.

Como decía aquel filósofo de taberna, las navidades sólo pueden pasarse de dos formas, bien o en familia, y en mi caso, como en el de la mayoría, ha sido lo segundo, con regreso al hogar incluído. Mi madre no me deja tocar nada en casa y mi padre se enchufa más horas de televisión que toda la población de Ruanda junta, así que me pongo a atontolinarme con juegos vetustos en un PC con inntené de 56k (ubi sunt?) o leyendo compulsivamente zapateado en la cama. Como en los viejos tiempos. Reubicarme en mi Montealto natal (provincia de A Coruña) supone, por alguna extraña ley relativista, volver a tener 18 años. Cambian las circunstancias históricas, claro, pues el asilo de Adelaida Muro no ha vuelto a levantarse y Sir Paco manda ahora postales desde el Vaticano, entre otras cosas, pero las relaciones humanas siguen siendo las mismas.

Mismos hábitos, máis ou menos, con la misma gente, máis ou menos. Recuperar mis oxidadas habilidades para el futbolín, el tute cabrón, y ocasionalmente, el mus. Escuchar, con una caña en la mano, lo insoportable que es la novia de X o la tremenda borrachera que se cogió Y el sábado en el botellón. Un entorno estable, una constante, a la que siempre puedo ir por si me da la pájara de que cualquier tiempo pasado fue mejor, o es tiempo perdido, depende de a quién le preguntes.

Luego están los primos, tíos, tios-abuelos, primos segundos, primo-tíos, y sobrino-abuelos, que siguen cantándome la misma canción, oye, bienvenido al club de los que vamos a triunfar. También siguen preguntándome lo de siempre: “¿Pero tú estás bien en Santiago?”, sorprendidos de que haya podido pasar siete años allí, en la pérfida villa paleta que le robó a Lacoru su merecidísima capitalidad, en una conspiración de burócratas y nacionalistas radikales. “Sí, muy bien”, digo yo, y responden, para completar el ritual, “Claro, ya tienes tu vida hecha allí”, pero sus caras vienen a significar: “Pobrecito, está fatal del síndrome de Estocolmo”.

En serio, una semana de esa rutina y casi se me olvida que trabajo en el diario en gallego más importante de Prusia y Osetia del Sur y que me falta el canto de un duro para tener que tirar el Carnet Euro >26. Menos mal que está Ana María Ríos para recordarme lo graciosa que es la actualidad...

29.12.06

Die Siedler von Catan


¿Sabíais que Alemania es uno de los principales desarrolladores y productores de juegos de mesa del mundo? Pues ahora ya lo sabéis. Nuestros amigos los boches son los inventores de los llamados eurogames, un género caracterizado por tener reglas sencillas pero estrategia compleja y por hacer de la interacción entre jugadores una parte fundamental del desarrollo de la partida.

Los
eurogames tienen la ventaja de permitir un juego sesudo y reflexivo o dicharachero y festeiro, según preferencias, y por eso le gustan a casi cualquiera que disfrute intentando domar el azar (nosotros, los homo ludens). Hoy en día, en los países civilizados de Europa, son una forma de ocio habitual entre el común de los mortales, tanto que hasta hay bares especializados en atraer clientes con una extensa oferta de juegos.

Así pues, siempre deseosos de ser útiles a la sociedad que nos cobija, Elric, Enantena, La Mona y el que suscribe, venimos reuniendonos las noches de los martes, desde hace tres meses para celebrar la
I Liga Interpicheleira de Descubridores de Catán. Y no lo hacíamos por frikismo, sinó para contribuír a la convergencia con Europa.

Tan magno evento llegó a su fin esta semana. Lord Elric se proclamó vencedor merecidamente, gracias a su sabia gestión de recursos (y a una oportuna racha de potra, todo hay que decirlo). Un servidor de ustedes conquistó el segundo puesto (que es el primero de los últimos), a muy poca distancia de La Mona, tercera. El
farolillo rojo (¿alguien sabe por qué los comentaristas deportivos usan esta expresión?) fue el señor Enantena, debido a su incapacidad para hallar el termino medio entre ganar espectacularmente y perder de paliza.
En pocas palabras, una partida de Catán consiste en colonizar una isla obteniendo recursos del terreno y comerciando con otros jugadores para construír infraestructuras. El que más y mejor urbanice, gana. No os voy a explicar todas las reglas, porque sería un coñazo insufrible, pero diré el tablero se construye de forma aleatoria, por lo que es distinto en cada partida, y que los recursos necesarios para montar una potencia económica se generan también de forma aleatoria, segun el número que brote de dos dados (de seis caras, aclaro).

Eso significa, primero, que estadísticamente hay unas casillas mejores que otras (el seis sale más que el doce, por ejemplo), y segundo, que como la suerte es una perra, se producirá escasez periódica de determinados materiales.

Como nadie puede tener todo lo que necesita, el comercio con otros jugadores es fundamental y para hacerlo bien hay que conocer el valor relativo de cada recurso en un momento determinado (si hay mucho o hay poco y como de bien le viene a cada rival) y ser un negociante implacable. Quien mejor comercia suele ganar la partida.

Y, sobre todo, los otros jugadores pueden perjudicarte por distintos métodos, y no dudes de que lo harán, así que convencerlos de que alguno de los otros rivales es mucho más peligroso que tú también suele ser una estrategia válida. Nosotros lo llamamos “guerra psicológica”.

Si alguien ha logrado leer hasta aquí, es porque está interesado en el tema, así que le daré un link
para que pueda estudiar más en profundidad la estrategia del juego y le advierto que, si no lo es ya, está muy cerca de convertirse en un friki. Así que, como premio, aquí dejo otro link en el que podéis echar una partidilla on-line y de gratix. Id, hijos míos, y extended la palabra.

28.12.06

¿Quien teme al Blogger feroz?

En plena víspera de los Santos Inocentes decidí, por fin, liarme la manta a la cabeza y pasarme a la versión ya-no-tan-beta de Blogger, antes de que mandasen al tacho la vieja. El mensajito que me salió decía que en dos o tres minutos, todo listo, así que cuando mi blog llevaba hora y media sin reaparecer ya me estaba yo mordiendo las uñas y echando cuentas de los textos que tenía guardados en Word y del tiempo que me iba a llevar subirlos a una nueva dirección.

Cuatro horas después, A metro escaso del cinismo vuelve a estar en su http de siempre y yo ya me puedo ir a dormir tranquilo, con una noticia buena, que la conversión no ha mandado a tomar por el culo mi plantilla personalizada (¡alabado sea el monstruo volador de espaguetis!), y una mala, que prácticamente todos los comentarios que me habían dejado quienes son usuarios de Blogger aparecen ahora como anónimos, excepto los de Bautista, que debe de tener algún enchufe secreto con Google.

Dentro de un rato continuaremos con nuestra programación habitual. Gracias por seguir con nosotros.

31.10.06

Renovarse o morir

Sí, amigos lectores y no lectores, la pinta de este vuestro blog ha cambiado. Llevo un par de meses trasteando HTML en ratos libres y, pese a no tener ni puta idea de escribir código, he conseguido que la plantilla predefinida que me bajé tenga, más o menos, la pinta que yo quería. ¿Qué os parece? Emitid ahora vuestras quejas, insultos, amenazas de muerte y localización de fallos mientras todavía tenga ganas de arreglarlos. Aviso de que la cosa se ve mucho mejor en Firefox, así que aprovechad para cambiar de navegador y dejar de darle dinero a Bill Gates.

Madrit, Madrís, Madriz

Acabo de llegar de Madrit, y puedo decir, con orgullo, que he sobrevivido al paso por la terrible Terminal 4 de Barajas, un bonito edificio que vale 6.200 millones de euros y que, como su precio, está alejado de toda escala humana. Gesta épica llegar hasta allí desde la Villa y Corte y prueba titánica moverse por dentro, sos lo juro.

Hasta los baños son complicados. Los meaderos de pared tienen un sensor que tira de la cadena cuando te acercas, no cuando terminas la micción, y los retretes incorporan un sistema parecido que suelta agua en cuanto separas un poco las nalgas de la taza, es decir, cuando te inclinas para aplicar el papel higiénico ... y por si os lo estáis preguntando, sí, te moja.

A parte de a sufrir en el aeropuerto, fui a Madrís, ése lugar que lo centra y lo concentra todo, a ver al bueno de Zenone, que anda por allá en exilio, trabajando a sueldo del Estado para una revista de economía exterior, cuya sede está en una antigua checa republicana. El chico está bien, no os preocupéis, y la evangelista también. Pero de los amigos ya hablaré con una caña en la mano, para quien le interese.

Madriz, por su parte, sigue igual. Enorme de grande, polucionada, imposible y poblada por gente que va corriendo a todas partes, da una excesiva importancia a la estética y presupone que no hablar con acento de Chamartín denota alguna enfermedad mental. Pese a todo eso, y a la Catedral de la Almudena con sus murales de pesadilla, reconozco que la ciudad me gusta...

Me explico antes de ser lapidado: no viviría allí si puedo evitarlo, pero me gusta y no lo digo por dármelas de bicho raro. Tiene grandes librerías, de cómics y de las normales, mucha variedad de bares, el parque del Retiro y el Museo del Prado (dónde se expone esto, esto y esto) y a mí me vale para pasar un fin de semana feliz y contento. Aunque no hay que olvidar nunca, como decía Bautista, que cuando se hizo la catedral de Santiago, todo aquello era monte.

Para la próxima vez que vaya (que la habrá, mientras siga teniendo cama gratix), me queda pendiente una hazaña que ningún madrileño de cuna o de adopción se ha atrevido a acometer: coger la línea 7 del metro hasta Pitis y la 1 hasta Congosto ¿Existirán realmente esos lugares? ¿Quién vive allí? Y, sobre todo, ¿por qué?

26.10.06

Delenda est, Carthago

Como decía el gran Catón: Delenda est, Carthago. El viejo senador tenía una teima personal con la ciudad estado norteafricana, rival de Roma por el control del Mediterráneo. Marco Porcio Catón murió tres años antes de ver cumplido su mayor sueño. El SPQR terminó por derrotar a Cartago (como jugador del Rome: Total War doy fe de que era difícil defenderse) y cumplió la rutina de matar a los hombres, violar a las mujeres, vender a los niños como esclavos, prenderle fuego a todo y echar sal para que no creciera la hierba.

Eran malos ganadores, esa gente, peores incluso que el idiota de Fernando Alonso, al que muchos periódicos gratuítos se empeñan en proclamar 'birrey', delegado del monarca mataosos en las pistas de Fórmula uno, supongo. No obstante, su figura me recuerda más a una vieja canción de Siniestro Total que a un delegado de Felipe II en las Américas. Así dice la letra, dedicada a otro piloto de carreras igual de simpático que él, Keke Rosberg:
Tardas demasiado
cuando entro en boxes
te la estás jugando,
yo soy Keke Rosberg
yo soy Keke Rosberg
y tú eres un mecánico fatal.

Estos días he estado escuchando mucho a Siniestro, menos mal que nos queda Portugal, aprovechando que estoy de vacaciones y puedo permitirme hacer el vago. Los más despiertos ya habréis deducido que por eso no actualizo una mierda. Es cierto, pero hay otro motivo. Justo antes mi merecido período de descanso, me agarré una amigdalitis clase A (con fiebre, delirios, garganta como un túnel de metro,...) y pasé muchos días colocado de antibióticos.

En el plano sonoro, también estoy padeciendo una fuerte obsesión con Electric Six un grupo deliciosamente punk con letras llenas de perversiones y cuyo disco Fire me he descargado de modo absolutamente legal mediante una red P2P Si no conocéis su canción Gay Bar, vuestra vida no tiene sentido y sóis unos desechos sociales sin pizca de cultura, ni modernidad, ni nada. Por suerte, me tenéis a mí para salvaros: aquí en versión original, aquí en versión Bush-Blair.

A partir de la semana que viene volveré a escribir con la habitual falta de periodicidad, y puede que haya algún que otro cambio. Mientras tanto, no lo olvidéis: Delenda est, Carthago.

29.9.06

¿Mejor? No, sólo más viejo

Amigos lectores y no lectores, tal día como hoy, este vuestro rincón del ciberespacio, comprometido siempre con la libertad, la justicia y la ordenación del territorio, cumple un año y 151 post. Hoody hoo! y todas las exclamaciones que se os ocurran.

Hagamos pues uso del protocolo para estos casos y demos gracias a todos los que se han dejado caer alguna vez por aquí, comenten, o no. Diría que esto no tiene sentido sin vosotros, pero no es cierto. Yo seguiría escribiendo igual aunque sólo me leyese el monstruo volador de espaguetis (bendigo sea Su apéndice de fideos), pero sería mucho menos divertido.

Pido perdón por todas las erratas, incorrecciones, puntos oscuros y demás fallos que he acumulado en esta vuelta alrededor del Sol, y también por la extrema aperiodicidad de las actualizaciones. Ya quisiera yo que tener tiempo, ideas y ganas de escribir todos los días, pero no es el caso.

Pese a todo, reconozco que me lo paso estupendamente con esta página, así que es probable que en 2007 siga aquí escribiendo otra tontada por el estilo, si es que no me muero ni nada de eso.

Y eso es todo. Circulen, circulen.

21.9.06

Basado en hechos reales (y II)

Tras una ardua lucha dialéctica, K logro que le mandasen su contrato de alta de Comunitel-Teledós por correo electrónico y con la dirección correcta. Sin demora, lo imprimió en el curro, lo firmó y se lo dió a un currito de Mensajerías Praga. A las dos semanas, recibió una llamada telefónica.
-
¿El señor K?
- Servidor de usted y del oro de Moscú.
- Le llamo de Transportes Judería. Tengo un paquete para usted de Comunitel-Teledós.

- Albricias y zapatetas.
-
Hemos ido hoy a entregarlo en calle Epístolas, 8, 3º H, pero no estaba...
- Normal, porque yo vivo en travesía de Epístolas, 8, 1º B.
- Ah, claro. Si está en casa, voy para allá.
- Po fale.

En media hora llegó un mensajero con un rúter-módem y se fue. K aún tenía guardado el que le dieron para el piso anterior, pero no lo estaba usando porque en su nuevo domicilo no había ninguna toma de ADSL a la que conectarlo. Como eso inutilizaba también el nuevo aparato, volvió a llamar.
- Hola, soy K y estoy hasta las mismísimas pelotas.
- Vaya por diox.
- ¿Que quieren que haga con un rúter?
- Se lo hemos envíado para que el técnico pueda instalarlo cuando vaya por allí.
- Pero si aún tengo el viejo...
- Ya, pero nosotros tramitamos los traslados como un alta normal, y le mandamos un rúter a todo el mundo. Somos así de generosos.
- Me pasman ustedes ¿y el técnico cuando mierda va a venir?
- Un día de estos.
- Ya...
- ...
- Y me digo yo, para mí, pero en voz alta: no se les ocurrirá mandarme una factura este mes, ¿verdad? Porque hace 40 días que pedí la ‘trasdadalta’ y aún no tengo línea.
- ¿Factura? Pues claro ¿no quiere usted que le conservemos el número de teléfono que tenía antes?
- Por mí se lo pueden meter donde no lleguen los recibos.
- Pues aquí pone...
- Pues pone mal. Como vea una factura me voy a enfadar mucho.
- Oído cocina.
-Y, ya que estamos, tome nota...
- ¿Si?
- Yo vivo en travesía de Epístolas, 8, 1º B. Travesía, no calle.

La factura no llegó, pero el técnico tampoco. A las dos semanas llamó otro señor.
- ¿El señor K?

- Servidor de usted y de la selección española de baloncesto.
- Soy de Telefónica, que me dicen en Comunitel-Teledós que vaya a abrir la línea para que ellos puedan ponerle internet.
- Alabado sea Alan Moore.
- Paso por calle Epístolas, 8, bajo, ¿no?
- Aings. TRA-VE-SÍ-A, Travesía de Epístolas, 8, 1º B.

En diez días, un cualificadísimo empleado de Comunitel-Teledós llamó para preguntarle a K si vivía en calle Epístolas, 8, 4º R. Tras ser informado del domicilio correcto, realizó la instalación. 64 días después de haberlo solicitado, K pudo consultar internet desde casa. Su salud mental quedó un poco alterada y aún conserva el segundo ruter-módem, que estaría dispuesto a vender por un precio razonable.

El señor que vive en calle Epístolas, 38, bajo, se quedó muy intrigado cuando recibió un contrato con el nombre, DNI y número de cuenta de K. Por ahora, es incapaz de explicarse cómo llegó a su buzón.