30.3.06

F vs. F

Ya dije una vez, en casa del nadador, que veo a Fede (sí, hombre, el chico ese de la COPE) como a una bestia de Lovecraft, un horror de origen cósmico, alejado de todo lo humano, una de una monstruosidad inenarrable e indescriptible que deja una mácula de demencia en todo el que se le acerca. Losantos es Cthulhu, y los oyentes de la COPE, sus cultistas, o podrían serlo, ya que sus opiniones y su forma de ver el mundo me resultan del todo alienígenas.

Por eso no hablo de él demasiado, porque me parece que sus trucos sucios son tan de bulto que no merece la pena señalarlos y porque si alguien se cree lo que dice, ninguno de mis argumentos podría hacerle cambiar de opinión. Sin embargo, las circunstancias de hoy me obligan a romper el silencio, como suelo hacer con todos mis buenos propósitos. Señoras y señores, en su cuadrilátero, F vs F, FEDERICO contra FRAGA.

Sí, es muy curioso lo de que don Manuel "hizo un trabajo bastante bueno en Galicia, excepto en lo cultural, donde copió la política cultural de Pujol", que revela el profundo conocimento que Fede tienen de esta nuestra comunidad. Viene a significar que él no oyó hablar de los gallegos durante más de 16 años, y eso es bueno, pero siguieron hablando en gallego como Pujol hablaba en catalán, y eso es malo, porque es catalán.

Los que lo sospechaban pueden estar contententos. Ya tienen la confirmación de que el señor Losantos es aún mas facha que un ex ministro franquista "con escaso aprecio por la libertad", por esa libertad según Fede que le permite a uno decir lo que le salga del nabo en antena, pero impide que nadie lo critique, porque Fede no quiere "presiones, ni en un sentido ni en otro", ah no, de presiones nada, porque si no empieza a tirar de la manta y te mete en el trullo.

Muy bonito, hombre, resulta que el tipo, presuntamente, tiene pruebas de corruptelas de Fraga, pero en vez de llevarlas a los tribunales, las usa para chantajearlo, y todo en nombre de la libertad, que se ve que en el mundo neocom es como el dinero, que si tienes mucha es a base de robársela a los demás (plusvalía de opinión, podría decirse). Ya sé que lo más probable es que no tenga evidencias contra Fraga en absoluto, como no las tiene del 90% de lo que despotrica, pero eso hace que su argumentación mafioso dé aún más miedo.

En cualquier caso, es bonito oír a Fede cargando a lo piloto suicida contra uno de los popes de la derecha española. Lleva también un par de días atacando al Rey, por no ser lo suficientemente ultramontano, así que podemos observar un claro proceso degenerativo. Si sigue así podría acabar insultando a Fernando Alonso, hundiendo el mito de Aznar de Aragón o destrozando viperinamente al propio Don Pelayo. ¿Quién puede asegurar que, en unos meses, no oiremos a Fede rajando de Fede?

23.3.06

El negociador

A pesar de que no le he votado (no puedo faltar a mi responsabilidad como elector del Partido Carlista) Jose Luis Rodriguez Zapatero me parece, como diría el profesor Les, un político tremendo, inenarrable, A-CO-JO-NAN-TE.

Vale, hay motivos de queja. Podría meterle mano al mercado laboral y poner a andar una inspección de trabajo que se eficaz. Podría quitarle la puñetera financiación pública a la Iglesia para que se vaya a pagar las casullas de los obispos y las tertulias de Federico con el dinero de sus Santos Padres. Incluso podría sostener su tan cacareado aumento de libertades sociales cortando el flujo del dinero negro para que la declaración de la renta afecte verdaderamente a los ricos, en lugar de subir los impuestos del tabaco y la gasolina. Pero ya sabéis lo que decía Lenin: "Tener políticos socialistas en un gobierno burgués es una mierda y un revisionismo"... bueno, más o menos.

Utopías a parte, lo que me entusiasma de nuestro presidente es su capacidad de salir beneficiado de situaciones que horrorizarían a cualquier político. Estatutos, congresos de partido y barones disidentes le dejan más frío que un vídeo porno de Baltar pequeno. Un ejemplo es lo de ahora de ETA (y no pongo ningún link por que el que no se haya enterado es que está muerto). El tío tiene a medio país echándole pestes y, sin dejar de sonreír como el Joker, anuncia el principio del fin y ¡zas!, comunicado al canto... ¿Suerte? Quizas, toda la del mundo, pero acompañada por la inteligencia necesaria para aprovecharla.
Mi teoría es que Zetapé tiene alguna clase de habilidad negociadora mutante que le permite salirse con la suya en las circunstancias más adversas. Según los rumores, las dotes de persuasión de ZP están a la altura de las de John Constantine, Saruman o Maxell Lord. Hay teorías que afirman que sería capaz de:

- Dar su ADSL de baja en la primera llamada a atención al cliente.
- Lograr que un funcionario del INEM le dé las explicaciones correctas y atienda sus demandas.
- Ser atendido en gallego en el Corte Inglés de Coruña y en español en una reunión de veteranos de Terra Lliure.
- Que le acepten un órdago al juego siendo mano, habiendo cortado el mus y teniendo 31 con la Real (Atención: lenguaje especializado).
- Que un casero de Santiago d.C. de esos que se anuncian en los bares le arregle la nevera, le ponga un microondas, doble ventanal aislante, deshumidificador y le dé de alta en el servicio de ayudas de la Xunta para alquileres.
- Convencer a los jugadores del Real Madrid de que su trabajo es jugar al fútbol y entrenarse.
- Hacer entender a su peluquero cómo quiere que le corte el pelo y, más difícil todavía, conseguir que haga caso a lo que le ha pedido en lugar de dejarse llevar por sus impulsos artísticos.

Son datos por confirmar, pero, por lo pronto, si coincidís con el presidente en un ascensor, tapaos los oídos, maldita sea. ¿Quien sabe lo que podría pasar?

21.3.06

Cuestión de perspectiva

Este fin de semana tengo una actividad cultural entre manos. He de juntarme con unos amigos para construír todos juntos una historia entretenida con nuestra voz y nuestras expresiones. Solemos hacerlo cada 15 días. El trato es que yo les dé un escenario, mediante descripciones y metáforas, en el que ellos puedan desarrollar unas personalidades ficticias. Yo tengo que crear intriga, degradación moral, dilemas y enemigos moviéndose a la sombra y a la luz. Ellos tienen que reaccionar de modo astuto, valiente, traicionero o surrealista, según el caso. Comunmente, eso se llama jugar al rol.

Mañana tengo que reunirme con un señor al que no he visto en mi vida. Me encerraré con él en una habitación y, mientras un tercer ser humano manipula una compleja maquinaria destinada a capturar la luz, intentaré que me revele unos datos complejísimos sobre cómo un país cambiará su relación jurídica con el estado en el que se integra. Mi obligación es aprehender todas sus palabras y adaptar mi interrogatorio a las revelaciones que él vaya haciendo, para exprimir hasta la última gota de información de su cerebro. Y, a ser posible, tengo que parecer simpático mientras lo hago. Según mi jefa, lo que haré es entrevistar a Francisco Cerviño.

A veces, al mediodía, tengo que luchar con vertebrados muertos y fundas para archivos de información genética que nacen de los tejidos de un vegetal. Solo cuento con mi valor y un pequeño cuchillo para destriparlos, despellejarlos y trocearlos hasta que se adapten a mi voluntad. Después, con sus fluídos aún manchando mi ropa protectora, los paso por las llamas y los someto a procesos de dilatación, evaporación y absorción, hasta que cambien completamente. Y todo esto es para a gradar a mis papilas gustativas y a mis jugos gástricos. Cocinar, dicen algunos.

En mi vida diaria es habitual hasta el absurdo que tenga que atravesar una tierra de nadie yerma y gris, que se entiende entre dos zonas de paso seguro. Por esa franja de terreno desfilan de forma aperiódica unos artefactos rugientes que matan a miles de personas cada año, sin piedad ni intención propia. Para salvarme de ser arrollado por una de estas bestias, debo guiarme por unos códigos arcanos de formas y colores que sólo los iniciados saben descifrar, pero cualquier despiste podría costarme la vida. Es lo que tiene la aventura de cruzar la calle.

19.3.06

Duendes de ayer y hoy

No sé cuando empecé a darme cuenta. Tal vez fue la primera vez que declare mis ganancias al fisco, al ver que estaba aprendiendo a cocinar o cuando Avril Lavigne hizo una versión de Basket Case. Quizás en otro momento, pero el caso es que me he hecho mayor y no ha sido nada traumático.

Pienso que mi personalidad infantil, la primera que tuve, murió allá por mis 16 añitos, que fue cuando me volví un tipo amargado, cínico y agresivo. Durante buena parte de mi vida reciente, he considerado que ese chico que acababa de aprender a no recibir collejas y yo éramos la misma persona. A pesar del giro radical que supusieron mis años universitarios, al salir de casa de los viejos, hacer amigos nuevos, descubrir el gin-tonic, perder la virginidad y todo eso, nunca llegué a creer que mi personalidad hubiese cambiado mucho.

Sin embargo, ahora, desde el aburrido y rutinario mundo laboral, sé que es muy probable que ese chico se asustase al ver en lo que se ha convertido. Seguro que no le gustaría nada que me calle cuando no estoy de acuerdo con algo, que escriba en gallego según la normativa, que haya aumentado mi tolerancia a la cerveza o que ya no considere que el nacionalismo es la mayor degeneración de los movimientos de izquierdas.

Sé que aquel mozo era mucho más intolerante de lo que soy yo, pero también era más brillante y más disciplinado, probablemente porque sus circunstancias personales eran horrorosas y tenía que agarrarse a lo que pudiera... Me cuesta creer que haya podido dejarlo atrás, al pobre, aunque haya sido a costa de que la barba me crezca más deprisa y me falte menos para morime.

Lo que más me extraña, es que en el fondo no he cambiado tanto. Sigo leyendo cómics, sigo jugando al rol dentro y fuera del ordenador, sigo escribiendo parvadas de cuando en cuando y sigo ligando poquísimo. ¿Donde está el cambio? En que ahora mis fantasmas son otros. Ya no me preocupa detestar o no a mi padre, pero ahora tengo que hacerles regates a mis tics de auto-odio.

¿Algo más? No, en realidad uno no se hace mejor, sólo más viejo.

17.3.06

Los mejores blogs que no son el mío

Hoy el diario 20 minutos, que en Galicia sólo se puede leer en la ínsula de Lacoru-sin-Paco, publica los nominados de sus ultra-prestigiosos y mega-desados premios a los mejores blogs en castellano. Son todos muy interesantes, pero me duele que no me hayan nominado a mí, a pesar de mi inacabable labor para alejar a la juventud de la estulticia y la cocina precocinada. ¡Por diox, si hasta aparece el friki de Álvaro Pons en el área de cultura! Como primera medida, convoco a todos mis lectores fieles (sí, vosotros, los cuatro) a que inunden de cartas la redacción de ese periodicucho. En segundo lugar y para curar mi vanidad herida, he decidido optar al premio de post menos original del mes. Por eso he escrito esto, que debe de poder leerse igualito en otros 768 blogs como mínimo...

Mejor pensado, ignoradme e id a visitar a alguno de los nominados. Vamos, vamos, dispérsense. Aquí no hay nada que ver (Nota mental: evitar este tipo de pataletas en el futuro)

16.3.06

El reparto de la riqueza

Me encantan las estadísticas, sirven para aproximarnos a un mundo extraño y desconocido, pese a que convive con nosotros a diario. Por ejemplo, ¿sabéis que los gallegos cobramos unos 1.434 euros de media?

Bellos datos, ¿non si? Aún así estamos como siempre a la cola de España, pero ... ¿Alguien conoce a alguien que cobre 1.434 euros? ... vale, sí, ese en el que todos estáis pensando, pero ¿alguno más? Nuestros padres, tal vez, pero mirad que es nuestro salario medio, se supone que lo tiene cualquiera excepto el más inútil... pues parece que abundan mucho, los inútiles.

En concreto, hay medio millón de ellos, un 21% de la población de Galicia vive bajo el umbral de la pobreza. Tal evidencia podría confirmar la tesis del "galego paifoco e pataqueiro", una criatura inútil y de inteligencia escasa, incapaz de ganarse la vida decentemente ahora que los caseros no dejan tener ganado en los pisos. Pero, con algo de mala intención, también se pueden complicar los datos un poco más.

Resulta que vivir bajo el umbral de la pobreza equivale a tener unos ingresos inferiores al 50% del salario medio de la UE. El importe concreto a partir del cual uno es pobre varía dependiendo de dónde se mire, pero el consenso es que andan entre los 500 y los 600 euros mensuales. Lo cierto es que, para el índice de precios que tenemos en esta esquina de la Península, alguien que cobre 600 papeles está muy lejos de la depauperación. Pero lo grave no es eso.

Lo grave es que unos tíos toman la pasta que los gallegos declaran a Hacienda (el dinero negro queda para otro capítulo), la suman y la dividen por los dos millones y pico que vivimos aquí. Y le salen 1.434 euros al mes de media. No sé a vosotros, pero a mí me suena a la clásica paradoja estadística: Si tú te comes dos pollos y yo me como un bocadillo, entre los dos nos hemos comido un pollo y medio bocadillo.

En todo caso, parece que hay mucha gente que cena pollo, y no miro para nadie. Pero tened en cuenta que no pueden permitirse pagarles más a sus trabajadores, porque la gasolina sube, el estado los machaca a impuestos y mantener una cancha de tenis cuesta un pastón... ¿Como? ¿Plusvalías dice usted, señor mío? ¿Acaso no sabe que el marxismo es una teoría errónea?

14.3.06

El Bruto

En algún punto indeterminado de los años 30, el Pope Zombi y su ejército de no-muertos dominan toda la ciudad al este del Callejón Solitario. Lo único que impide que se extiendan también al oeste es la famila Labrazio y su principal matón: el Bruto. Con este pedazo de premisa parte el cómic de Eric Powell para llevarnos a un universo lleno de humor negro, gore y absurdo.

Para empezar, el dibujo es excelente, sin más adjetivos. Se le notan influencias de Mike Mignola (declarados por el propio Powell), Will Eisner y alguno de los grandes de la E.C., como Graham "Ghastly" Ingels, todos ellos muy bien digeridos para crear un estilo propio que recuerda a muchas cosas, pero no se confunde con nada. Por ejemplo, si Ingels o Mignola recurren mucho a la mancha de tinta para crear ambientes sombríos, Powell se decanta por una línea más limpia y deja la atmósfera en manos del color. Sus verdes, azules y marrones dan un resultado más 'naif', pero igualmente impactante.

De la narrativa tampoco hay queja. El Bruto es, ante todo, un cómic de humor, y el dibujante lo sabe. Los chistes son la clave y hacen avanzar la historia (generalmente breve) a un ritmo endiablado. La única pega es una tendencia a abusar de las grandes viñetas, pero bueno, con lo que te ríes, se le puede perdonar.

Pero lo más peculiar es que en el Bruto hay una trama que avanza. No es un universo cómico inalterable, como el de Mortadelo o Snoopy. Ese mundo absurdo está plagado de personajes secundarios que influyen en él con sus apariciones y van haciendo que las cosas cambien y se compliquen. Y ya que lo comento ¡vaya secundarios!, el sureño-lobo, Carrona, el vivo que se alimenta de muertos, Pete el Pescado, el mamonazo de un sólo ojo del espacio exterior...

Por supuesto, los personajes principales no desmerecen. El Bruto se define a sí mismo como "un gorila que tiene un quilo de carne picada por cabeza", feo como picio pero inteligente, se aprovecha de que es el menor de dos males para sacar tajada. Con él siempre va su amigo Frankie, un canijo esquizofrénico y psicópata, capaz de pelearse con un sandwich que le mira mal o de pedir disculpas mediante cuchilladas en el ojo.

Y tras toda esta parrafada, le haré el elogio definitivo al Bruto: pienso seguir comprándome la serie a pesar de que la edita Norma y cada tomo es una clavada.