2.12.05

A brava do país

Carlos Blanco, actor y monologuista alabado hasta el aburrimiento, hablaba de "a brava do país" para definir esa indefinible actitud del lugareño gallego que consiste en tratar a todos los desconocidos como si fuesen bestias del averno y mereciesen sólo desprecio. Es una especie de versión exagerada de la clásica retranca, que brota ante algunos contratiempos.

Hoy mismo tuve un encuentro que lo demuestra... veréis, para desprecio de la sociedad en general y de mis vecinos en particular, tengo la costumbre subir y bajar por las escaleras, aunque viva en un quinto. Ya que el trayecto de estar sentado en mi casa a estar sentado en el trabajo es cortito, procuro hacer este esfuerzo (inútil) para alejar el fantasma del sedentarismo.

Bajaba yo, pues, por las escaleras, como cualquier otro día. Iba pensando en las aplicaciones de la metafísica al tute cabrón, así que no advertí que el rellano del segundo piso había sido fregado hasta que ya lo estaba pisoteando. Dedicí seguir, suponiendo que la labor de limpieza se acabaría en el proximo tramo de escalera, pero no, el primer piso también estaba mojado. Entonces, me plantee bajar lo que quedaba en el ascensor, pero el vándalo que hay en mí se impuso y me dije: "Total, ya casi estoy abajo...".

Como dios no existe, pero es justo, me castigó con la aparición de la señora que fregoteaba y su marido, que le sujetaba el cubo. Estaban en la escalinata que hay justo antes del portal, agrediéndome con la mirada. Antes de que un servidor pudiese decir algo, aquella buena mujer me escupió estas palabras: "Si resbalas y te rompes el cuello, no va a ser culpa mía".

Esta amenaza digna de Conan, el bárbaro, puesta en boca de un ama de casa de 50 años y con tinte caoba en el pelo me dejó pasmado y sólo acerte a murmurar un "perdone". La respuesta fue: "No si lo digo por ti, si te caes y te matas, es culpa tuya". Espeluznado, salí huyendo antes de comprobar si mi vecina llevaba un estoque camuflado en el palo de la fregona.

En este caso, fui yo, con mi inconsciencia, el que provocó el brote de "brava do país", pero este rasgo de carácter galáico puede reproducirse por motivos insospechados. Lo veréis en otra anécdota con los mismos elementos. Hace unas semanas, fui a la facultad de Biología, porque celebraban unas jornadas gastronómicas regionales para pagarse el paso e ecuador.

Al salir, a eso de las cuatro menos cuarto, andaba yo un poco aparvado por los platazos de fabada y de una cosa extraña andaluza que reposaban en mi estómago. Al pasar frente al ascensor, la puerta metálica se abrió de golpe y sólo mis reflejos, pulidos tras muchos años de esquivar collejas en el instituto, me salvaron de recibir una hostia padre en plena cara. Del elevador mecánico salió una señora de la limpieza que murmuró sin pestañear: "Non se ve a través da porta". Supongo que quería decir que si hubiese tenido mejor visibilidad, no habría fallado el golpe.

Moraleja, cuidados mucho de las señoras con fregona.

3 comentarios:

O Nadador dijo...

Podería facer unha apoloxía das señoras de limpeza do meu lugar de traballo: encantadoras, traballadoras, locuaces, dispostas e con moito sentido común.... Sen embargo non podemos evitar a cuestión importante: ¿Realmente subes as escaleiras?

elduende dijo...

Pois si, subo polas escaleiras. Ata o quinto. Sempre e cando non vaia cargado coas bolsas do MercaMás. É un castigo autoimposto pola cantidade de veces ó día que me escarbo na perilla.

Anónimo dijo...

Ay, pues q quieres q t diga, a mi es q t m encanta la brava do pais, no se si m entiendes... Y x cierto, otra de sus múltiples anécdotas impagables (relatada en su día x Martinez Nicolas, q dios lo tenga en la gloria). Sale nuestro Nico de su despacho en busca de una "mano" inocente q designe seis numeros de alumnos de la facul para q nos representen en nosequé.
Nico: -Luisa, diga seis números del 1 al 400.
Luisa: -Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis.
Nico: Pero mujer, otros más salteados...
Luisa: Y luego, no le valen eses???
Magnific!!!